Álvaro Arbeloa: «Me siento muy responsabilizado. Aquí solo se puede hacer eso si disfrutas»

Álvaro Arbeloa compareció ante los medios en la previa de un partido clave en Europa y dejó varios mensajes que ayudan a entender el momento que atraviesa el Real Madrid y la idea que empieza a tomar forma bajo su mando. El técnico blanco se mostró agradecido, reflexivo y ambicioso, con un discurso que mezcla memoria, presente y ambición competitiva.

El entrenador quiso comenzar reconociendo la influencia de todos los técnicos que ha tenido a lo largo de su carrera. Desde Joaquín Caparrós, clave en sus primeros pasos, hasta Rafa Benítez o su regreso al Madrid, Arbeloa subrayó que no existe una única receta para el éxito. “El fútbol te enseña que hay muchas formas de ganar”, explicó, destacando el liderazgo y las ideas como denominadores comunes.

Uno de los nombres propios fue Arda Güler, de quien Arbeloa elogió su talento, visión de juego y compromiso defensivo. El técnico dejó claro que el joven turco tendrá un papel importante, ya sea cerca de la base o en zonas más ofensivas. “Termina los partidos agotado por su implicación”, destacó, insistiendo en que su crecimiento será progresivo.

También se refirió a Vinicius, Bellingham y Mbappé, poniendo el foco en la importancia de las sociedades dentro del campo. Arbeloa considera que las relaciones entre futbolistas son clave para mejorar el rendimiento ofensivo y pidió tiempo para que esas conexiones fluyan con naturalidad. “Tenemos margen de mejora y podemos dar más”, aseguró.

El entrenador reconoció sentirse muy responsabilizado, pero también cómodo en el cargo. “Aquí solo puedes estar si disfrutas”, afirmó, convencido de que sacar el máximo rendimiento a sus jugadores pasa por exigirles sin perder el placer de competir.

Inevitablemente, apareció el nombre de José Mourinho, al que Arbeloa definió como un referente y un amigo. Reconoció su influencia, aunque dejó claro que su camino pasa por ser él mismo. “Intentar imitarle sería fracasar”, confesó.

Sobre la final en Lisboa, recordó la importancia histórica de la ciudad para el club y apeló a la concentración total. Arbeloa cerró su comparecencia con un mensaje claro, el equipo está comprometido, unido y con la mirada puesta en el presente. En el Madrid, insistió, solo vale competir al límite durante los 90 minutos.

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