España vuelve a la acción este sábado con un objetivo claro: seguir mandando en su grupo de la Nations League. Después del contundente 4-1 ante Croacia, la Selección recibe en el Carlos Tartiere de Oviedo a una República Checa que llega sin haber sumado todavía, pero que está construyendo algo diferente bajo el mando de Santi Denia. El encuentro se disputará el 3 de octubre a las 20:45 horas.
El conjunto checo perdió sus dos primeros encuentros ante Croacia (1-2) e Inglaterra (0-2), aunque ambos partidos dejaron sensaciones diferentes a las que podrían transmitir únicamente los resultados. Denia ha comenzado su aventura con una idea muy reconocible: tener el balón, construir desde atrás y tratar de que sus futbolistas se sientan protagonistas. Y ahí aparece una de las grandes curiosidades del partido: España se enfrentará a un rival que está intentando aprender de su propio modelo.
Una Chequia diferente desde la llegada de Denia
Santi Denia aterrizó en la selección checa después de una trayectoria profundamente ligada a las categorías inferiores de España. Campeón de Europa Sub-17 y Sub-19 y oro olímpico en París 2024, el técnico español asumió el reto de reconstruir una selección que venía de un Mundial decepcionante. Su propuesta no consiste simplemente en tener la posesión por tenerla. El propio entrenador ha explicado que quiere que su equipo tenga convencimiento para jugar, construir desde atrás y aprovechar la calidad de sus porteros y centrocampistas para avanzar con velocidad.
Contra Croacia ya se pudieron observar algunas de esas intenciones. Chequia pasó muchos minutos en un bloque defensivo, pero cuando recuperaba el balón intentaba salir jugando y progresar mediante combinaciones. Contra Inglaterra volvió a mostrar esa voluntad hasta que la expulsión de Pavel Šulc en el minuto 23 condicionó completamente el encuentro. Por eso, el resultado puede ser engañoso. Denia todavía está construyendo un equipo y apenas lleva dos partidos oficiales al frente.
První trénink Ryana s REPRE! 💪🇨🇿 pic.twitter.com/lFZc0bzboh
— Česká fotbalová reprezentace (@ceskarepre_cz) October 1, 2026
El balón como punto de partida
La principal diferencia respecto a la Chequia que se vio en el Mundial está precisamente en la intención con balón. La selección terminó última de su grupo mundialista después de perder ante Corea del Sur y México y empatar frente a Sudáfrica. Ahora, el cuerpo técnico español pretende darle una identidad diferente. La primera fase de construcción será especialmente importante ante España. Los centrales y el portero tendrán que encontrar líneas de pase ante una selección que presiona y que puede convertir una pérdida cerca del área en una ocasión en cuestión de segundos.
Denia, además, cuenta con futbolistas capaces de asociarse y acelerar posteriormente la jugada. Adam Hložek, Pavel Šulc o Adam Karabec estaban llamados a tener protagonismo en esa parcela, aunque Šulc no podrá estar ante España tras su expulsión frente a Inglaterra y Karabec es baja por lesión. Eso obliga a modificar piezas, pero no necesariamente el plan. Y ahí puede estar una de las claves del encuentro: ¿será capaz Chequia de mantener su idea cuando España consiga llevarla hacia atrás?
Sin Schick, el gol busca nuevos protagonistas
Hay otro cambio importante que explica el momento actual de la selección checa: Patrik Schick ya no está. El delantero se retiró del combinado nacional después del Mundial y dejó un vacío evidente en una selección que durante años tuvo en él una referencia ofensiva. Ahora Denia necesita repartir esa responsabilidad. Hložek aparece como uno de los futbolistas llamados a asumir mayor peso, mientras que Karabec y Šulc también habían comenzado a ganar protagonismo. Contra Croacia, precisamente, Karabec marcó el empate después de una acción rápida, demostrando que el peligro checo no tiene por qué depender exclusivamente de un delantero de referencia.
El problema para Denia es que llega a Oviedo con varias ausencias importantes. A las bajas previas se han unido las de Karabec y Šulc, dos futbolistas que participaron directamente en la producción ofensiva de los primeros partidos. España tendrá que vigilar especialmente las transiciones. Porque una cosa es que Chequia quiera jugar y otra muy diferente que renuncie a atacar los espacios cuando los encuentre.
Zpátky do práce! 💪🇨🇿 Dnes trénink ještě v Česku a zítra už přesun do španělského Ovieda. ✈️🇪🇸 pic.twitter.com/opme5t5yLm
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El verdadero peligro está en lo que todavía no se ve
Dos derrotas pueden hacer pensar que España se encontrará con un rival herido y sin demasiados argumentos. Pero ahí estará precisamente el principal error: confundir resultados con identidad. La Chequia de Santi Denia todavía está lejos de ser un proyecto terminado. Sin embargo, en sus dos primeros partidos ya ha mostrado una intención reconocible y, según medios checos, una sensación de cambio respecto al equipo del Mundial. Contra Inglaterra, incluso con diez futbolistas durante gran parte del encuentro, logró competir durante muchos minutos antes de caer por 0-2.
España parte con una ventaja importante en experiencia, automatismos y calidad individual, pero el partido puede exigir algo más que dominar la posesión. La paciencia será fundamental. Porque si Chequia consigue superar la primera presión, encontrará espacios para correr. Y si España logra recuperar rápido, puede obligar a los de Denia a defender demasiado cerca de su área. En el Carlos Tartiere se enfrentarán dos selecciones con una relación muy especial: Luis de la Fuente contra Santi Denia, maestro y alumno de una misma escuela futbolística; España contra una República Checa que está intentando construir su propia versión del fútbol español. Y quizá esa sea la gran pregunta del sábado: ¿cuánto de España hay ya en la nueva Chequia de Santi Denia?






