Analizando a Croacia: el rival que espera a España tras Wembley

España ya ha pasado el primer gran examen de esta nueva Nations League. Tras medirse a Inglaterra en Wembley, la Selección cambia Londres por Sevilla y se encuentra con un rival que llega con la confianza reforzada: Croacia derrotó 2-1 a la República Checa en Praga en el estreno del torneo.

El encuentro del martes 29 de septiembre, a las 20:45 en el Sánchez-Pizjuán, tendrá además un componente especial. Será el primer partido de España en casa después del Mundial y el escenario en el que estrenará ante su público la segunda estrella. Pero para entender qué puede encontrarse España, hay que mirar más allá del nombre de Croacia. Porque el equipo que dirige ahora Slaven Bilić mantiene algunas de las señas de identidad que históricamente lo han convertido en un rival incómodo, pero también dejó pistas de dónde puede hacer daño la Selección.

Si hay una zona que define a Croacia, esa es el centro del campo. Y ahí sigue apareciendo un nombre que parece desafiar al calendario: Luka Modrić. El capitán, recién cumplidos los 41 años, marcó ante la República Checa y alcanzó los 203 partidos internacionales con Croacia. Fue el encargado de abrir el marcador en el minuto 47 y volvió a demostrar que continúa teniendo capacidad para aparecer en los momentos importantes.

A su lado, Bilić utilizó a Mateo Kovačić y Petar Sučić, formando un centro del campo capaz de combinar pausa y conducción. El propio técnico croata destacó después del partido la capacidad de Kovačić para superar líneas con balón. Y ahí puede estar una de las primeras claves para España: impedir que Croacia pueda gobernar el partido desde dentro. España está acostumbrada a querer controlar la pelota, pero Croacia no necesita dominar durante largos periodos para hacer daño. Si Modrić, Kovačić y compañía encuentran espacios para recibir y girarse, el partido puede adquirir otro ritmo.

El regreso de Bilić al banquillo croata comenzó con una idea bastante reconocible: presión alta, agresividad y una Croacia que intenta recuperar rápido después de perder la pelota. El propio seleccionador explicó tras el triunfo en Praga que su equipo dominó especialmente durante la primera parte y destacó el funcionamiento del pressing.

Los datos del encuentro también apuntan en esa dirección. Croacia tuvo el control territorial y llegó a registrar 13 remates por los cinco de la República Checa, mientras que otras estadísticas del partido reflejan un dominio claro durante buena parte del choque. Esto obliga a España a cuidar especialmente la salida de balón. Porque si La Roja consigue superar esa primera línea de presión, aparecerán espacios. Pero si Croacia consigue robar arriba, puede convertir una posesión aparentemente controlada en una ocasión en cuestión de segundos.

Croacia tampoco vive únicamente de su centro del campo. En Praga, Bilić apostó por una defensa en la que aparecieron Joško Gvardiol, Josip Stanišić e Ivan Perišić, mientras que el ataque fue modificándose durante el encuentro con la entrada de jugadores como Ante Budimir y Marco Pašalić. Precisamente el banquillo terminó siendo decisivo: Marco Pašalić marcó el 1-2 en el minuto 77, apenas después de haber entrado al terreno de juego.

Ese detalle tampoco debería pasar desapercibido para España. Croacia demostró que puede mantener el peligro cuando el partido entra en su fase decisiva y que tiene alternativas para modificar el encuentro desde el banquillo. Y hay otro nombre que puede aparecer en Sevilla: Ante Budimir. El delantero de Osasuna comenzó como suplente frente a Chequia y entró en el minuto 63. Su presencia ofrece a Croacia una referencia diferente arriba: más juego directo, más capacidad para fijar centrales y más peligro en centros laterales.

Y aquí aparece quizá la parte más interesante del análisis. Porque Croacia ganó en Praga, pero no salió del partido sin conceder dudas. Tras ponerse por delante, los checos encontraron el empate y Bilić reconoció que su equipo cometió varios errores técnicos en una fase en la que parecía tener controlado el encuentro. Otros análisis croatas también señalaron algunas lagunas defensivas pese al buen rendimiento general del equipo. Ahí España puede encontrar su camino. La movilidad de Lamine Yamal, Nico Williams, Dani Olmo, Pedri o los jugadores que ocupen los espacios interiores puede obligar a Croacia a defender hacia atrás, algo muy diferente a lo que ocurrió durante muchos minutos en Praga.

Y ese puede ser el gran duelo táctico del martes: la presión croata contra la capacidad de España para superarla y atacar los espacios que deje detrás. Croacia llega con tres puntos, Modrić llega marcando y Bilić ha comenzado su segunda etapa con victoria. España, por su parte, llega después de superar a Inglaterra en Wembley. Dos selecciones con tres puntos y un mismo objetivo: controlar el grupo desde el principio. Pero en Sevilla no bastará con mirar el marcador de Praga. Habrá que mirar dónde juega Croacia, cómo presiona y, sobre todo, qué ocurre cuando España consigue escapar de esa presión. Ahí puede estar la llave de un partido que promete ser mucho más táctico de lo que su nombre sugiere.

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