Ángel Torres pone fecha final a su mandato: el Getafe CF afronta el comienzo del fin de una era

La noche en RadioEstadio dejó una frase que retumbó en todo el sur de Madrid: Ángel Torres dejará la presidencia del Getafe en 2028. El dirigente, que lleva casi tres décadas al frente del club y ha sido el arquitecto de la etapa más exitosa de su historia, confirmó que su salida será irrevocable una vez concluya la reforma del Coliseum.

Ángel Torres, que asumió el mando en 2002 cuando el club estaba en Segunda B, explicó que su compromiso es terminar el nuevo estadio y despedirse con ese legado completado. “En 2028, hasta luego. No voy a seguir de ninguna manera”, afirmó con rotundidad en RadioEstadio Noche, subrayando que es una decisión tomada y prometida a su familia.

El presidente recordó que ha dedicado 25 años al fútbol profesional, que cogió un club prácticamente desaparecido y que su objetivo final es dejarlo con un Coliseum moderno, cómodo y preparado para el futuro.

La figura de Ángel Torres está unida a la transformación total del Getafe. Bajo su mando, el club pasó de pelear por sobrevivir en Segunda B a convertirse en un proyecto estable en Primera División, capaz de disputar finales de Copa y competir en Europa. Su gestión consolidó una identidad reconocible, un modelo sostenido en el tiempo y una presencia constante en la élite que parecía impensable cuando llegó en 2002. Su marcha en 2028 no solo cierra una etapa deportiva, sino también una forma de entender el club que marcó a varias generaciones de aficionados.

El anuncio llegó, además, tras la histórica victoria del Getafe en el Bernabéu por 0-1, un triunfo que él mismo celebró en antena y que sirvió de telón de fondo para una declaración que llevaba tiempo madurando. Torres aprovechó la entrevista para elogiar al equipo y, al mismo tiempo, para dejar claro que su ciclo tiene fecha de caducidad.

El club tendrá dos años para preparar una transición ordenada, definir un nuevo liderazgo y asegurar que el proyecto deportivo y económico no pierde estabilidad. La reforma del Coliseum será el último gran sello de Torres, pero también el punto de partida de una nueva etapa.

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