El regreso de Ronald Araújo fue una victoria que no se reflejó en el marcador ni quedará en el palmarés culé. El central uruguayo volvió a una convocatoria 47 días después de pedir un paréntesis para recuperarse anímicamente, en una decisión valiente y poco habitual en la élite. No jugó la semifinal ante el Athletic Club, pero su presencia ya era un mensaje potente para el vestuario.
La final ante el Real Madrid terminó de cerrar el círculo. Cuando el Barça se quedó con diez por la expulsión de Frenkie de Jong y el rival apretaba en los minutos finales, Hansi Flick decidió darle entrada en el 90+3. El gesto del técnico fue un premio y una declaración de confianza. Araújo volvió al campo y terminó levantando la Supercopa en Yeda.
Un discurso que tocó la fibra
Antes de saltar al césped, Araújo ya había ganado su partido. Así lo explicó Pedri tras la final: “El discurso que nos ha dado antes del partido nos ha emocionado a todos”. El uruguayo habló desde lo personal, desde la experiencia de un momento difícil, y conectó con un vestuario que lo siente como uno de sus líderes naturales.
Raphinha también quiso poner en valor ese instante íntimo: “Pasó un mal momento personal y siempre lo vamos a apoyar. El cariño es importantísimo para nosotros y contamos con él”. Flick cerró el círculo en sala de prensa: “Que estuviera en el campo y levantara el título ya era importante para él y para el equipo. Es un chico fantástico y muy buen jugador”.
La noche del capitán
El uruguayo dejó imágenes que quedarán en la memoria. Antes de entrar al campo, alzó los brazos al cielo pidiendo acierto. Tras el pitido final, fue manteado por sus compañeros en Arabia y acabó levantando el trofeo como capitán.
El presidente Laporta también tuvo un gesto especialmente cariñoso con el uruguayo durante la entrega del título. Fue la confirmación de que el club arropó al futbolista en todo el proceso y celebró su regreso como algo más que un simple alta deportiva.
Una final ideal
En una final de máxima tensión, también hubo espacio para el fair play. Vinicius se acercó a Araújo en el descanso para interesarse por su situación personal, mientras que Dani Carvajal lo abrazó tras el partido y le dedicó unas palabras. Detalles que no pasaron desapercibidos en una noche cargada de emociones.
La Supercopa levantada fue también el cuarto título del Barça en la era Hansi Flick y el octavo de la carrera del técnico alemán como entrenador. Flick no ha perdido ninguna final en su trayectoria, ni con el Bayern ni con el Barcelona. Champions, Mundial de Clubes, Copas y Supercopas forman parte de un pleno absoluto.
El propio Flick restó protagonismo: “No es algo mío, es del equipo. Trabajan para el club y para los aficionados. Ganar una final al Madrid con nuestro estilo es lo que más orgullo me da”. Además, el Barça se convirtió en el primer club que repite título en la Supercopa desde que se disputa con el formato actual.






