El Arsenal ha aprendido de la manera más dura que un proyecto deportivo sin profundidad no sobrevive a una temporada de lesiones. Tras las últimas temporadas, en las que que las lesiones siempre se han interpuesto en el éxito ‘gunner’, Mikel Arteta y la directiva entendieron que si querían acabar con dos décadas sin Premier League necesitaban reforzar cada línea sin mirar demasiado la factura. Ahora, con fichajes de peso como Viktor Gyökeres, Martín Zubimendi, Noni Madueke y el último bombazo de Eberechi Eze, los ‘gunners’ por fin cuentan con un plantel capaz de resistir cualquier contratiempo. Y con unas cuentas saneadas que reflejan ingresos récord y beneficios por primera vez en años, la exigencia es clara. Ha llegado el momento de traducir la estabilidad económica en títulos en el curso más importante para Mikel Arteta.
¿Por qué el Arsenal ha hecho tantos fichajes?
La intención de Mikel Arteta y el nuevo director deportivo, Andrea Berta, ha quedado clara en este mercado. El Arsenal aspira a tener dos o tres jugadores de alto nivel en todas las posiciones para dejar atrás los fantasmas del pasado. Porque ya en la 22/23 los ‘gunners’ acusaron las lesiones de William Saliba y Takehiro Tomiyasu en su lucha por la Premier League. En la 23/24 las ausencias de Timber y Thomas Partey también dificultaron sus opciones de éxito. Mientras que la temporada pasada, los de Arteta se vieron obligados a jugar unas semifinales de la Champions League con Mikel Merino como delantero centro ante las bajas de Kai Havertz y Gabriel Jesus.
A partir de ahí se entiende que el Arsenal sea el equipo con mayor gasto neto de fichajes en el mundo durante este mercado de verano, con un total de 285 millones de euros. La dirección de Andrea Berta le ha dado herramientas a Arteta en todas las zonas del campo. A nivel ofensivo se reforzaron con Viktor Gyökeres, Noni Madueke y Eberechi Eze, dejando al menos un recambio para cada posición en ataque. El centro del campo queda completamente cubierto con los fichajes de Nørgaard y Martín Zubimendi. Llegó Kepa para ser el segundo portero. Mientras que la compra de Mosquera le otorga profundidad a la defensa. A pesar de todo eso, desde Inglaterra siguen apuntando a que el Arsenal aspira a fichar a Piero Hincapié, por unos 60 millones de euros.
🚨 EXCLUSIVE: Arsenal working to sign Piero Hincapie from Bayer Leverkusen – subject to player exits. 23yo defender told #Bayer04 of wish to leave + prioritising #AFC above others. Efforts ongoing to make fee more realistic than €60m clause @TheAthleticFC https://t.co/3DU5Gfjqsf
— David Ornstein (@David_Ornstein) August 25, 2025
Eso sí, el gran mercado de los ‘gunners’ tiene un debe, que realmente lleva siendo el mismo de los últimos años. El Arsenal es un club que no suele vender bien. Es cierto que han salido jugadores que han liberado una gran masa salarial, como Thomas Partey o Jorginho. Pero de los seis jugadores que han abandonado el equipo en este verano, solo han sacado ocho millones de euros en ventas (cinco por Nuno Tavares y tres por Marquinhos). Es por ello que el Arsenal tiene la necesidad de vender en los últimos días del mercado. Sobre todo, si se pretende fichar a Hincapié. Actualmente, los londinenses se mueven sobre el límite de las normas del “Fair Play” de la UEFA.
Los gunners están cómodos en la Premier, pero ahogados por la normativa UEFA
La Premier League y la UEFA aplican dos marcos regulatorios distintos para controlar las finanzas de los clubes. En Inglaterra rige la llamada “Profit and Sustainability Rules” (PSR), que permite a cada entidad acumular pérdidas de hasta 105 millones de libras en un periodo de tres años, siempre que estén respaldadas por los propietarios. En cambio, la UEFA impone desde 2022 su sistema de “sustainability regulations”, más estricto y homogéneo a nivel continental. Este limita el gasto en salarios, fichajes y comisiones al 70 % de los ingresos del club. Mientras la Premier ofrece un margen mayor para asumir déficits, la UEFA busca un control directo de la relación entre ingresos y costes de plantilla.
El Arsenal atraviesa un momento de gran solidez financiera, según las estimaciones publicadas por el analista Greg Cordell. Para la temporada 2024/25, los ingresos del club londinense se sitúan en torno a los 675 millones de libras, una cifra récord que supone un incremento cercano al 10 % respecto al curso anterior. Este crecimiento se reparte principalmente entre tres áreas. Los derechos televisivos y de competiciones europeas (283 millones), los ingresos comerciales derivados de patrocinios y acuerdos (241 millones) y la facturación en día de partido, que alcanza unos 150 millones, la más alta en la historia del club.
This thread provides initial/rough *estimates* for Arsenal’s 2024/25 financials (P&L; inv; CF; debt), w/ a full Substack write-up forthcoming.
— Greg Cordell (@gregorypcordell) July 7, 2025
Key P&L metrics estimated to improve YOY:
– Rev of £675m (+£61m; +9.9%)
– Adj EBITDA of £165m (+£25m)
– Pre-tax profit of £18m (+£35m) pic.twitter.com/C2oMD1pUMN
En términos de rentabilidad, el Arsenal lograría un EBITDA ajustado de 165 millones y, lo más significativo, un beneficio antes de impuestos de 18 millones. Lo que marcaría el primer resultado positivo desde la temporada 2017/18. Estos números reflejan que, tras años de pérdidas y fuertes inversiones en plantilla, la entidad ha conseguido equilibrar su estructura de ingresos y gastos, situándose en una posición más sostenible a largo plazo.
Respecto a las regulaciones financieras, el club se encuentra cómodo en el marco de la Premier League. El verdadero desafío está en las normas de la UEFA, que fijan un límite del 70 % de los ingresos destinados a costes de plantilla.
Los ingresos previstos para la temporada 2024/25 (de 675 millones de libras), les permitiría gastar unos 518 millones en costes de jugadores y cuerpo técnico. El problema es que sus proyecciones de gasto ya se sitúan por encima de los 550 millones, lo que implica que están excediendo ese tope. El Arsenal todavía tiene margen para maniobrar con ventas se arriesga a superar los límites de la UEFA. Lo que podría implicar sanciones que pueden ir desde multas hasta restricciones en las competiciones europeas.