El FC Barcelona se juega este miércoles en Praga buena parte de su futuro europeo. Ante el Slavia, en la séptima jornada de la fase liga de la Champions, los de Hansi Flick afrontan la primera de dos finales en su carrera hacia el ‘top 8’, ese billete directo a octavos que hoy tienen a dos puntos y con demasiados rivales por delante.
El Barça es decimoquinto con 10 puntos y ha perdido el control que tuvo en buena parte del otoño. La frontera de los 16 puntos que manejan los técnicos como salvoconducto obliga a ganar en el Eden Arena y repetir la semana próxima ante el Copenhague. Cualquier tropiezo complica un camino que ya no depende solo de los azulgranas.
La clasificación aprieta
Enfrente aparece un Slavia casi eliminado, trigésimo tercero con apenas tres puntos y sin competición oficial desde el 13 de diciembre por el parón invernal checo. Descansado, sí, pero sin ritmo. Con solo dos goles marcados en seis jornadas, el equipo de Trpisovsky no tiene nada que perder y puede refugiarse en un guion incómodo, bloque bajo, frío, y esperar su momento.
El escenario es engañoso. El Eden Arena, con temperaturas bajo cero, suele castigar a los equipos que no entran pronto en partido. Y el Barça ya sabe, por experiencia propia, que este tipo de noches europeas sin brillo ni ritmo se convierten rápido en trampas.
Sin Lamine, a reinventarse
La gran ausencia de la noche es Lamine Yamal. El ‘10’ se queda en Barcelona por sanción y se pierde una de esas citas en las que su desborde suele ser diferencial. Tampoco estarán Ferran Torres, lesionado, ni los ya habituales Gavi y Christensen. Flick llega a Praga con un once condicionado, sin su extremo más determinante y sin una de sus principales fuentes de desequilibrio.
La buena noticia es el regreso de Raphinha, ya recuperado del golpe en el muslo. El brasileño apunta a titular en un ataque que tendrá que reinventarse: Lewandowski volverá al ‘9’ con la misión pendiente de estrenarse en esta Champions, Bardghji asoma como relevo natural de Lamine y Rashford gana opciones en la izquierda.
Aviso de sanciones
También será una noche de gestión. De Jong, Fermín, Casadó y Gerard Martín están a una amarilla de perderse el duelo decisivo ante el Copenhague. Flick deberá equilibrar ambición y cabeza en un partido que exige ganar, pero sin hipotecar la última jornada.
La derrota en Anoeta cortó once victorias seguidas y volvió a dejar señales conocidas: problemas defensivos, fases de desconexión y una pegada irregular. El margen de error es mínimo. No basta con ganar, conviene hacerlo con autoridad para mejorar un goal average que hoy es pobre (+3) en posibles desempates.
Praga no es un trámite
En el recuerdo quedan los dos precedentes ante el Slavia, en la temporada 2019-20: un 0-0 en el Camp Nou y un sufrido 1-2 en Praga. Aviso suficiente de que este tipo de noches, lejos de casa y bajo cero, no entienden de jerarquías ni de escudos.
Sin Lamine, sin posibilidad de tropezar y con frío, el Barça entra en el momento clave de la temporada. Praga es la primera puerta hacia el ‘top 8’. O se gana ahora, o el camino europeo se volverá mucho más largo.






