Bordalás reivindica el gran momento del Getafe mientras el Sevilla llega sumido en su crisis

José Bordalás analizó la previa del Getafe–Sevilla del domingo y dejó una serie de mensajes que retratan a un equipo en plena efervescencia competitiva. El técnico azulón, fiel a su discurso directo, reforzó tres ideas que marcan el momento del club: intensidad innegociable, cero distracciones con Europa y confianza absoluta en la identidad del grupo. La sensación que transmitió es clara: el Getafe llega preparado para un partido que puede marcar tendencia en su temporada.

La primera declaración de Bordalás fue un aviso a navegantes. “No podemos bajar el ápice de intensidad”, afirmó con la contundencia que lo caracteriza. El técnico recordó que el Getafe ha construido su temporada sobre un nivel de energía que no permite concesiones. La presión, la agresividad en los duelos y la solidaridad defensiva son, para él, la base del éxito.

Insistió en que el Sevilla, pese a su irregularidad, es un rival que exige máxima concentración. Cualquier relajación puede cambiar un partido y el entrenador no quiere que su equipo dé ni un paso atrás. La intensidad, para Bordalás, no es un plan: es una religión.

Cuando se le preguntó por la posibilidad de ilusionarse con Europa, Bordalás fue tajante. “Esto es una carrera de fondo y tienes que sumar puntos, no estamos buscando más allá”, explicó. El técnico no quiere que la clasificación, tan apretada en la zona media-alta, desvíe la atención del vestuario.

Recordó que la Liga es larga, que los estados de forma fluctúan y que el Getafe debe centrarse en mantener la regularidad que lo ha llevado a competir de tú a tú con equipos de mayor presupuesto. Ni euforia ni cálculos: solo trabajo y puntos.

Bordalás también fue preguntado por la dura sanción de siete partidos a Matías Almeyda, técnico del Sevilla, tras su expulsión en el encuentro anterior. El entrenador del Getafe evitó entrar en valoraciones y optó por la prudencia. Explicó que no había visto el partido ni conocía el motivo exacto de la expulsión, por lo que prefirió no opinar sobre la decisión del Comité.

Su respuesta, breve y medida, dejó claro que no quiere desviar el foco del rendimiento de su propio equipo ni alimentar polémicas ajenas. El mensaje fue de respeto y distancia, manteniendo la línea de concentración absoluta en el duelo del domingo.

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