Marc Bernal empieza a tocar la puerta

El mediocentro del Barcelona crece, se suelta y empieza a ocupar un lugar en el plan de Hansi Flick
Marc Bernal celebrando su gol

Marc Bernal fue una de las grandes noticias del triunfo del FC Barcelona ante el Levante (3-0). Titular por decisión de Hansi Flick, el mediocentro de 18 años abrió el marcador y firmó una actuación idílic: un remate, un gol; 47 pases intentados, 47 completados.

Más allá del dato, el de donde viene engrandece la actuación. Bernal sigue dejando atrás una grave lesión de rodilla que lo apartó prácticamente toda la temporada pasada y empieza a sentirse cómodo, suelto y con continuidad. Flick le da minutos, el juego le responde y todo empieza a mejorar.

Ante el Levante, Bernal sumó 59 intervenciones, conectó defensa y ataque con naturalidad y ofreció siempre una línea de pase clara. No forzó, no perdió, no se escondió. Su precisión no se quedó solo en el pase, porque marcó en su único disparo, completó el único regate que intentó y ganó un duelo aéreo.

Fue sustituido por Pedri en la segunda parte, con el trabajo hecho y la sensación de haber dado otro paso adelante.

Al mediocentro le persigue la comparación con Sergio Busquets por posición, lectura del juego y ADN Barça. Es lógica, pero incompleta. Porque su relación con el gol no tiene nada que ver con la del mítico ‘5’. Los números en su etapa formativa lo explican mejor que cualquier adjetivo.

Durante 10 temporadas en La Masia, Bernal firmó 280 goles en 286 partidos oficiales. Una cifra que desarma cualquier prejuicio sobre su perfil ofensivo y que obliga a entenderlo como algo más que un mediocentro posicional.

En fútbol 7 fue directamente devastador. En su primer año en el Barça (sub-8), marcó 58 goles en 28 partidos. Cerró su etapa como benjamín con 89 tantos y como alevín alcanzó los 96, manteniendo medias superiores al gol por partido.

En esas cinco primeras temporadas jugó siempre como centrocampista, a veces incluso lateral izquierdo, y acumuló 243 goles en 153 encuentros. Un interior llegador, con disparo, llegada y una superioridad física que se fue consolidando con el tiempo.

El salto al fútbol 11 coincidió con el parón competitivo por el covid y con un proceso físico más complejo. Sus cifras bajaron, pero su lectura del juego creció. En infantiles y cadetes siguió marcando, 11 goles con el Cadete B, 12 con el Cadete A, y empezó a alternar posiciones, acercándose cada vez más al mediocentro.

Con el dorsal 10 en la espalda, Bernal seguía siendo diferencial por conducción y golpeo, pero también empezaba a entender los tempos del juego desde atrás.

El paso al Barça Atlètic fue casi inmediato. De Cadete A a Juvenil B y, en cuestión de meses, al filial. A las órdenes de Rafa Márquez disputó 35 partidos, 31 como titular, marcó dos goles y formó una pareja muy reconocible con Casadó. Ahí ya no destacó por cifras, sino por control, orden y personalidad. El Bernal mediocentro empezaba a imponerse al Bernal llegador.

Flick ha entendido cómo potenciarlo. Ante el Levante apostó por un doble pivote flexible con De Jong, permitiendo intercambiar alturas y liberar llegadas desde segunda línea. El resultado fue evidente, los dos mediocentros marcaron.

Bernal suma ya dos goles en los últimos tres partidos con el Barcelona, ambos en el Camp Nou. Cada aparición lo muestra más cómodo en el contacto, más rápido en la toma de decisiones y más convencido de su sitio. “Anotar aquí siempre es especial”, dijo tras el partido, acordándose de su padre y de su fisioterapeuta.

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