Cornellà y el regreso de Joan García: derbi de máxima tensión

El RCDE Stadium, apercibido de cierre, refuerza la seguridad y llama a la calma ante un derbi marcado por la polémica salida del portero al Barça
Joan García con la equipación del Barcelona

El derbi catalán del próximo sábado 3 de enero en el RCDE Stadium tendrá un foco imposible de esquivar, el regreso de Joan García a la que fue su casa, esta vez defendiendo la portería del FC Barcelona. Un retorno muy importante, por las heridas abiertas que siguen ahí, lo que amenaza con convertir Cornellà en un escenario de máxima hostilidad emocional.

La salida del guardameta el pasado verano, previo pago de su cláusula de rescisión de 25 millones de euros, fue vivida por una parte importante del espanyolismo como una traición. Su condición de canterano, los gestos de apego al escudo y el salto directo al eterno rival alimentaron un resentimiento que sigue muy presente y que se hará sentir desde la grada.

La inquietud en el Espanyol no es solo emocional, también institucional. El RCDE Stadium llega a este derbi apercibido de cierre tras varios incidentes ocurridos en las últimas temporadas, lo que obliga al club a extremar las precauciones ante cualquier comportamiento que pueda derivar en sanciones deportivas graves.

Desde la entidad blanquiazul son conscientes de que el recibimiento a Joan García puede cruzar líneas peligrosas. Por eso, tanto el club como la Federació Catalana de Penyes han insistido en la necesidad de mantener la cabeza fría, recordando que cualquier lanzamiento o altercado podría hipotecar el excelente momento deportivo del equipo, quinto clasificado y en plena pelea por puestos europeos.

La medida más visible adoptada por el Espanyol ha sido la instalación de redes de seguridad detrás de ambas porterías, una acción poco habitual en LaLiga pero que responde al temor a posibles lanzamientos de objetos, especialmente hacia el portero.

A esta decisión se suma un refuerzo integral del dispositivo de seguridad. El club ha anunciado controles exhaustivos en los accesos y la prohibición total de entrar al estadio con prendas del FC Barcelona, sin excepción de zonas. El personal de seguridad y los Mossos d’Esquadra velarán por el cumplimiento estricto de esta norma.

El antecedente más grave sigue siendo la invasión de campo de mayo de 2023, cuando un grupo de radicales irrumpió en el césped para impedir la celebración del título liguero del Barça. Aquellos hechos derivaron en una sanción de dos partidos a puerta cerrada, finalmente reducida a uno, y una multa cercana a los 25.000 euros.

Ese episodio marcó un antes y un después en la gestión de los derbis en Cornellà. Desde entonces, cada enfrentamiento ante el Barcelona se prepara con un despliegue policial extraordinario, consciente de que cualquier chispa puede reactivar un problema que el club no puede permitirse repetir.

Mientras tanto, Joan García se prepara para una de las pruebas más exigentes de su carrera, no solo en lo futbolístico. El guardameta, descrito como una persona tranquila y poco propensa a perder los nervios, sabe que el ruido será ensordecedor y que el recibimiento no será amable.

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