Dani Carvajal vive uno de los momentos más delicados de su carrera en el Real Madrid. A día de hoy, encadena varios partidos sin minutos tras el partido de Champions contra el Mónaco, condicionado por sus problemas físicos y decisiones técnicas del cuerpo técnico blanco.
Del quirófano al banquillo
La rodilla derecha de Carvajal se convirtió en el gran punto de inflexión de su carrera tras la grave lesión sufrida en 2024 y la posterior artroscopia por la presencia de un cuerpo libre articular, que le dejó largos meses en el dique seco. Después de reaparecer a comienzos de 2026, el club diseñó un plan de regreso muy progresivo, con entrenamientos dosificados y gestión estricta de cargas para minimizar el riesgo de recaída. Ese contexto explica que, pese a estar ya de alta médica y a disposición de Álvaro Arbeloa, el capitán no se haya asentado como titular ni en Liga ni en las otras competiciones.
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— Real Madrid C.F. (@realmadrid) January 25, 2026
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Albacete fue el punto de inflexión
El duelo de Copa del Rey ante el Albacete, que acabó con eliminación del Real Madrid a manos de un equipo de Segunda, marcó el último gran foco público de Carvajal sobre el césped y ante los micrófonos. Tras aquel encuentro, en el que el lateral formó parte del plan de retorno con minutos limitados, el capitán asumió el desastre con autocrítica, admitiendo que el equipo había “tocado fondo” y reclamando un esfuerzo extra colectivo para reconducir la temporada. Desde entonces, y pese a estar convocado, su papel ha quedado relegado: ha enlazado varios choques sin jugar ni un minuto, mientras el técnico opta por otras alternativas en el lateral derecho, apoyado también por el temor permanente a una nueva contratiempo en la rodilla.
Entre las lesiones y las decisiones técnicas
En el área deportiva existe la sensación de que cada paso con Carvajal debe darse con extrema prudencia, dadas las recaídas y la cirugía reciente en la rodilla. Por ello, en los últimos partidos su rol ha oscilado entre apariciones muy puntuales y partidos completos desde el banquillo, incluso en contextos donde, en otras épocas, habría sido indiscutible. Las decisiones técnicas de Arbeloa combinan dos vectores: proteger al futbolista de un pico de carga que pueda devolverlo a la enfermería y, al mismo tiempo, mantener la competencia interna en una demarcación donde el club lleva tiempo buscando soluciones de futuro.






