De la fiebre por la Selección al bochorno en Cornellá: así fue el regreso de España a Barcelona

El espectacular ambiente que se vivió en Cornellá para recibir a España se convirtió en una vergüenza Mundial por los cánticos racistas

En las horas previas al España vs Egipto se palpaba un ambiente de partido grande en los aledaños del RCD Stadium. Miles de coches se aglomeraron para poder aparcar lo más cerca posible del estadio y ver a su Selección en Barcelona. Algo poco habitual. Del griterío para animar, al clima familiar y a la fiebre por La Roja que se vivía en el campo del Espanyol se pasó en horas a un bochorno histórico en Cornellá – El Prat.

Hasta 35.895 espectadores tiñeron el RCD Stadium, habitualmente de blanquiazul, con el rojo y amarillo de la Selección Española. Raro era no ver a una persona con su bandera nacional, una camiseta o sudadera de la Roja. Nadie se quería perder el regreso de España a Barcelona, algo que no sucedía desde el 2022 y anteriormente en el 2004. En la ciudad Condal había muchas ganas de ver a la Selección y ese anhelo estuvo presente todo el tiempo en el estadio.

El ambiente durante el himno nacional fue espectacular. Quien diga que en Barcelona no se vive la Selección Española, miente. Eso sí, en el momento del himno nacional de Egipto se vivió el primer acto sonrojante de la noche. Parte del estadio pitó y faltó el respeto a un país muy respetuoso, que nunca ha vivido ninguna polémica con España. Durante los primeros minutos del partido, comenzaron a ser habituales los cánticos típicos de :»Yo soy español, español…» o «España, España…». Poco después, llegaron los gritos de la vergüenza.

Antes de llegar al minuto 20 de partido, desde el fondo sur del RCD Stadium, donde habitualmente se sitúa la Curva del Espanyol, se empezaron unos cánticos racistas que decían: «Musulmán el que no bote, musulmán el que no bote…». Prácticamente, todo el estadio al unísono se unió a estos gritos que iban dirigidos a la Selección Egipcia. Los aficionados que hicieron este bochornoso cántico no debieron pensar mucho, ya que una de las estrellas de España es Lamine Yamal, también musulmán y, curiosamente, recientemente hizo el ramadán.

Un cántico racista que va en contra de una cultura con más de 2 millones de habitantes en España y contra uno de los mejores futbolistas de la Selección, Lamine Yamal. En ese momento, la fiebre que había por La Roja se convirtió en una vergüenza Mundial por todo lo que estaba ocurriendo en Cornellá. Los cánticos se repitieron hasta en tres ocasiones. Al descanso, desde megafonía se rogó que se dejaran de hacer gritos racistas, algo que se repitió en la segunda parte e incluso fue pitado por un cierto sector de la grada.

Jugadores, entrenador e incluso el propio presidente de la RFEF salieron en zona mixta para denunciar los actos, pero el daño ya estaba hecho. «Condenamos este tipo de situaciones aisladas que se producen en el fútbol», declaró Louzán a los medios presentes en el RCD Stadium. Pedri también se pronunció sobre lo ocurrido. «No nos gusta ningún cántico racista. Tenemos que ayudar entre todos para que se erradiquen de los campos de fútbol«, declaró el canario.

Uno de los más afectados fue Lamine Yamal. El 19 de la Selección empezó el partido sonriente, como es habitual en él, y saludando a toda la grada. Sin embargo, a medida que el encuentro avanzaba y empezaron esos cánticos desagradables se le vio con cara de sorprendido y decepcionado. El crack español abandonó el terreno de juego cabizbajo y fue el único de todo el equipo que no dio la vuelta de honor a todo el estadio al acabar el partido contra Egipto.

Otro de los momentos más esperados en el RCD Stadium era ver si Joan García debutaría con la Selección Española en el que era su estadio con el Espanyol. Contra Serbia en La Cerámica estuvo desconvocado y ayer, salió a calentar en la segunda parte. Alrededor del minuto 60, Luis de la Fuente le llamó y se produjo el cambio con David Raya. El meta blaugrana hizo su ansiado debut con España en lo que se convirtió en un plebiscito para los aficionados pericos presentes.

En el momento del cambio, los pitidos a Joan García fueron atronadores. Algo que también se podría considerar como un bochorno nacional. Silbar a un jugador que está defendiendo los colores de la Selección es una vergüenza. Pese a ello, pocos minutos después se empezaron a escuchar cánticos de :»Joan García, Joan García…», animando al portero de Sallent. El cancerbero reaccionó a esos gritos de apoyo y saludó a la grada.

«Es curioso o especial, pero me hacia ilusión debutar en este campo o en cualquiera», declaró Joan García en zona mixta. Se le vio emocionado al meta de Sallent, que en el momento del cambio esbozó una sonrisa de oreja a oreja, como cualquier niño pequeño cuando cumple su sueño. Ayer fueron sus primeros 30 minutos con la Selección. Pese a los pitidos, muchos aficionados lo ven como el portero titular en el Mundial. Así que ahora tan solo queda mes y medio a esperar para el inicio del título más esperado por todos.

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