Dos meses desde la última vez que Vinícius bailó vestido de blanco

Vinícius Jr / Vía X / @Realmadrid

El Real Madrid afronta en esta recta final de 2025 uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Pues, aunque parece exagerado decirlo porque está vivo en todas las competiciones, su nivel futbolístico deja mucho que desear. Y los más preocupante de todo, es que a diferencia de otras situaciones, ahora no hay un ninguna esperanza firme a la que agarrarse.

Los números recientes del conjunto blanco revelan una alarmante inestabilidad. Desde que comenzó el mes de noviembre, los merengues han logrado un récord de 3 victorias, 3 empates y 2 derrotas. Un registro muy pobre para un club acostumbrado a navegar con firmeza incluso en sus peores días.

Sin embargo, el verdadero problema va mucho más allá del marcador. Lo que alarma al madridismo es la ausencia total de fútbol y sensaciones. De ese equipo rebelde que conquistó Liga y Champions sin necesitar la figura de un delantero en la temporada 2023/24 (el último Real Madrid campeón), parece cada día quedar menos.

Aquella temporada, bajo las órdenes de Carlo Ancelotti, el Madrid podía ganar o perder, pero siempre transmitía una identidad reconocible. Hoy, ese sello ha desaparecido. Este equipo gane, empate o caiga derrotado, lo hace sin alma y sin esa energía que le garantizaba competir en cualquier situación.

Vinícius, la personificación del derrumbe blanco

El bajón generalizado encuentra su reflejo más evidente en la figura de Vinícius Júnior, la estrella y brújula ofensiva de aquel Real Madrid. Incluso con la llegada de Kylian Mbappé, el brasileño estaba llamado a continuar siendo uno de los pilares fundamentales del proyecto.

Pero su rendimiento ha caído en picado. Lo que inicialmente parecía un bache puntual se ha transformado en una tendencia preocupante que se prolonga indefinidamente. De los ocho partidos mencionados previamente, solo en dos (ante Olympiakos y Valencia), Vinícius ha ofrecido una versión cercana a aquel futbolista que tan cerca estuvo de ganar el Balón de Oro.

La última vez que se vio su icónica celebración del “pistolero” con los ojos vendados, fue el 4 de octubre frente al Villarreal. Ese día, firmó un doblete que a los más optimistas les hizo anunciar su regreso. Pero fue un espejismo.

Desde entonces, su influencia se ha diluido tanto en el juego como en el apartado goleador. Incluso al principio de temporada, cuando sus sensaciones no eran brillantes, los aficionados podían escudar su rendimiento en unas estadísticas goleadoras que hacían frente a las de su mejor etapa.

Ahora ni siquiera ese argumento se sostiene. En lo que va de 2025, un año que vence en poco más de tres semanas, Vinícius ha anotado 12 goles, una cifra insuficiente para alguien que aspira a llevar la corona en todo un Real Madrid.

El club, la afición y Xabi Alonso esperan un resurgir inmediato. Pues buena parte de la recuperación del equipo pasa por que el brasileño vuelva a ser ese jugador desequilibrante que marcaba diferencias cada fin de semana.

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