El PSG vuelve a pescar en Barcelona. Dro Fernández es el último nombre en una lista que ya empieza a ser común: jugadores formados o consagrados en el Barça que acaban encontrando en París su siguiente destino. El centrocampista gallego, una de las apuestas recientes de Hansi Flick, pone fin a su etapa azulgrana para iniciar una nueva aventura en el proyecto de Luis Enrique.
Con su salida, Dro se convierte en el séptimo futbolista que cambia la Ciudad Condal por la capital francesa desde 2017. Una cifra que no se explica sin un punto de inflexión muy concreto, el verano en el que Neymar decidió romper con el Barcelona para liderar el ambicioso proyecto catarí del PSG.
El antes y el después de Neymar
La marcha de Neymar a París fue mucho más que un traspaso récord. Los 222 millones de euros que pagó el PSG no solo rompieron el mercado, también abrieron una vía directa entre ambos clubes que antes apenas existía. Hasta entonces, los movimientos habían sido puntuales. Maxwell en 2012 o casos aislados como Déhu a principios de siglo.
Desde aquel verano de 2017, el flujo se normalizó. París pasó a ser un destino real, y atractivo, tanto para estrellas consolidadas como para jóvenes talentos en busca de un proyecto con más protagonismo inmediato y mejores condiciones contractuales.
De La Masía a París: el espejo de Xavi Simons
El caso de Dro recuerda inevitablemente al de Xavi Simons. El neerlandés abandonó La Masia en 2019 tras casi una década de formación para firmar su primer gran contrato profesional con el PSG. Debutó con el primer equipo, pero nunca terminó de asentarse y acabó encontrando su sitio lejos de París, primero en el PSV y después en el RB Leipzig, que pagó 50 millones de euros por su traspaso.
Dro sigue un patrón similar, canterano, proyección clara, debut temprano con el primer equipo y una cláusula asumible que los parisinos no ha dudado en ejecutar. En su caso, seis millones de euros que dejan al Barça con la sensación de haber llegado tarde.
Operaciones menores
Entre Simons y Dro hubo más capítulos. Rafinha Alcántara, sin continuidad en el Barça, salió definitivamente en 2021 por apenas 1,5 millones de euros. Una operación discreta, muy lejos del impacto que tuvo ese mismo verano la salida más dolorosa de todas.
La llegada de Leo Messi al PSG, a coste cero, supuso un golpe simbólico y mediático de escala mundial. El mejor jugador de la historia del club se marchaba por la puerta de atrás y reforzaba al mismo proyecto que años antes había arrebatado a Neymar.
La fuga de un Balón de Oro
La lista no terminó ahí. Arnau Tenas se marchó libre en 2023 rumbo a París, pocas semanas antes de que el Barcelona traspasara a Ousmane Dembélé por 50 millones de euros. El mosquito en el club catalán no cumplió las expectativas, y se fue molesto con la afición blaugrana. Ya bajo las órdenes de Luis Enrique, el extremo francés, en su segunda temporada en la capital francesa, logró consagrarse campeón de la Liga de Campeones. Gracias a su magnífica temporada también levantó el Balón de Oro, superando a varias figuras culés.
Volviendo con Dro, el centrocampista gallego había sido promocionado por Flick, debutando con el primer equipo e incluso siendo titular en varios partidos. Sin embargo, su última renovación, firmada a comienzos de 2024, incluía una cláusula estándar de juvenil que el club ya no pudo corregir a tiempo para evitar la fuga.






