El Barcelona se juega el top-8 ante el Copenhague en casa

Los de Hansi Flick necesitan ganar, y mirar al golaveraje, para evitar el ‘playoff’ y sellar el pase directo a octavos en el Camp Nou
El barcelona antes del encuentro ante el Slavia de Praga

El FC Barcelona afronta este miércoles una de esas noches que marcan temporadas. Ante el Copenhague y en el Spotify Camp Nou, los azulgranas se juegan el acceso directo a los octavos de final de la Champions League en una jornada final cargada de cuentas, empates y calculadora.

Con 13 puntos tras siete partidos, el equipo de Hansi Flick es noveno, empatado con Chelsea, Newcastle y PSG. El mensaje desde el vestuario es claro, ganar y luego mirar. No hay margen para especular si se quiere evitar la eliminatoria y un cruce prematuro que podría complicar seriamente el calendario.

El nuevo formato obliga al Barça no solo a sumar tres puntos, sino a hacerlo con contundencia. Hasta ocho equipos llegan empatados a 13 puntos y la diferencia de goles puede resultar decisiva. En ese apartado, los azulgranas presentan una doble cara: 18 goles a favor, pero 13 en contra, el peor registro defensivo entre los quince primeros clasificados.

Flick lo ha verbalizado sin rodeos: portería a cero y eficacia arriba. El Barcelona todavía no ha conseguido dejar su arco imbatido en esta Champions, una anomalía que contrasta con la mejoría defensiva mostrada en el resto de competiciones, donde ha sumado siete porterías a cero en el último mes y medio.

El contexto invita al optimismo. El Barça llega lanzado en casa, con diez victorias consecutivas como local en Liga y una dinámica general muy positiva: 13 triunfos en los últimos 14 partidos oficiales. La victoria ante el Oviedo por 3 a 0 devolvió además el liderato doméstico y reforzó la sensación de control.

Eso sí, Flick sabe que la puesta en escena deberá ser muy distinta a la del domingo. Ante el Oviedo, el equipo tardó en encontrar soluciones, y, sin Pedri, frente al Copenhague, no habrá margen para la apatía ni los tiempos muertos.

El técnico alemán no podrá contar con Pedri, Gavi, Christensen ni Frenkie de Jong, este último sancionado. Ferran Torres, en cambio, apunta a regresar a la convocatoria tras superar sus molestias musculares. Las ausencias condicionan el centro del campo, donde Eric García y Marc Casadó ganan peso en la rotación.

El once apunta a ser ofensivo: Joan García en portería; Koundé, Cubarsí, Gerard Martín y Balde en defensa; Eric García y Casadó en la base; y por delante Lamine Yamal, Fermín López y Raphinha acompañando a Lewandowski. Flick no se guardará nada.

Enfrente estará un rival con poco que perder y mucho que ganar. El Copenhague es 26º con ocho puntos, pero llega vivo tras sumar siete de los últimos nueve, con triunfos ante Kairat y Villarreal y un empate frente al Nápoles. Una carambola de resultados incluso podría meter a los daneses en los playoffs.

El equipo de Jacob Neestrup, que regresa tras el parón invernal de su liga, apostará por un bloque incómodo, atento al contragolpe y al balón parado, dos aspectos que han penalizado al Barça en Europa. Sin Delaney, sancionado, y con Larsson como principal amenaza ofensiva, los daneses buscarán alargar el partido todo lo posible.

El Camp Nou dictará sentencia. El Barça depende de sí mismo para ganar, pero no para soñar del todo. En una Champions donde cada gol cuenta, la consigna es clara, atacar, protegerse y esperar que la noche europea caiga del lado azulgrana.

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