El Benfica y Trubin sacan al Real Madrid del Top 8

El Real Madrid volvió a mostrar su versión más frágil en Europa y salió de Lisboa con una derrota que duele tanto por el resultado como por las sensaciones. El Benfica fue superior de principio a fin y empujó al equipo blanco fuera del top-8, condenándolo a disputar el playoff. Ni siquiera el doblete de Mbappé maquilló un partido desastroso, marcado por la falta de intensidad, los errores defensivos y dos expulsiones finales que retratan el descontrol, donde Asencio y Rodrygo vieron la roja.

El conjunto de Álvaro Arbeloa regresó al vaivén que le acompaña desde otoño, capaz de alternar noches esperanzadoras con desplomes inesperados. En Da Luz no hubo rastro del equipo solidario y competitivo visto días atrás. El Madrid fue blando en las áreas, impreciso con balón y endeble sin él. El Benfica, bien dirigido por José Mourinho, preparó una emboscada perfecta: presión alta, juego directo y máxima agresividad.

Desde el inicio, el equipo portugués se sintió superior. Llegaba al área blanca con facilidad, aprovechando cada pérdida y castigando la mala colocación defensiva. Prestianni fue un tormento constante y solo un Courtois monumental evitó una goleada antes del descanso. El primer gol local llegó tras un rebote, pero fue solo el aviso de lo que vendría después.

Cuando el Madrid parecía perdido, apareció Mbappé, fiel a su condición de depredador. Un cabezazo impecable, tras un gran envío de Asencio, devolvió al equipo a un partido que no merecía. Incluso el propio Asencio rozó el gol minutos después. Pero la esperanza duró poco: un error defensivo y una mala caída del joven central facilitaron el empate del Benfica, que no bajó el ritmo.

El golpe definitivo llegó antes del descanso, con un penalti muy discutido que transformó Pavlidis, reflejo de una primera parte dominada por los lisboetas. En la segunda mitad, nada cambió. El Madrid siguió replegándose mal y concediendo espacios. El tercer gol fue la consecuencia lógica de un equipo roto.

Mbappé volvió a aparecer para recortar distancias y sostener al Madrid con vida, pero fue un espejismo. Los cambios no alteraron el guion y el final, con dos expulsiones, confirmó el siniestro total. En Lisboa, el Madrid perdió mucho más que un partido.

Puede que fuese el único de todo el estadio que no sabía que necesitaba su equipo un gol más para entrar dentro del top 24. Y como de un final de película se tratase, en la última jugada del partido, subía a rematar una jugada que sentenciaba el partido y certificaba el pase de los portugueses al Playoff.

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