El caso Raphinha: el enigma físico del brasileño

Raphinha con la camiseta del Barcelona

Raphinha se ha perdido ya 16 de los 38 partidos oficiales que ha disputado el FC Barcelona esta temporada. El dato, que supone un 42% de ausencias, retrata con crudeza una realidad incómoda para el club y para Hansi Flick, que ha visto cómo uno de sus futbolistas más determinantes ha estado demasiado tiempo lejos del césped.

La cifra contrasta de forma violenta con lo ocurrido el curso pasado. Entonces, el brasileño jugó 57 de 60 encuentros, acumulando minutos sin descanso y sosteniendo al equipo hasta el tramo final de la temporada, incluso compaginando su papel en el Barça con los compromisos de la selección brasileña y una Copa América de por medio.

Ese sobresfuerzo continuado parece haber dejado huella. El inicio de la presente temporada ya estuvo marcado por una rotura en el bíceps femoral de la pierna derecha, con dos recaídas inesperadas que le mantuvieron dos meses fuera de combate. En ese periodo se perdió tres jornadas de Champions League y seis de Liga, un vacío difícil de cubrir para un jugador que aporta desmarque, intensidad y profundidad constante.

Cuando logró encadenar continuidad, su impacto volvió a ser inmediato. Decidió el partido ante Osasuna, marcó contra el Atlético de Madrid, forzó y transformó un penalti en Villarreal y firmó un tramo brillante en diciembre y enero. A eso se sumó una Supercopa sobresaliente, con cuatro goles en dos partidos, y aportaciones decisivas tras su regreso de Arabia, antes de volver a caer por problemas físicos.

Hansi Flick no ha escondido su inquietud. “Algo tendrá que cambiar; y nosotros también”, deslizó recientemente el técnico alemán tras una nueva ausencia del brasileño. No se trata de una lesión grave como tal, sino de sobrecargas persistentes que le provocan dolor al correr, una mala noticia para un futbolista cuyo juego se basa en esfuerzos repetidos, cambios de ritmo y agresividad en el uno contra uno.

En el cuerpo técnico asumen que la gestión del jugador será clave en el tramo decisivo del curso. Flick considera a Raphinha una extensión suya sobre el campo, pero ahora prioriza garantizar su disponibilidad cuando el calendario apriete de verdad, incluso a costa de dosificarlo más de lo habitual.

El contexto tampoco ayuda: es año de Mundial, y aunque en el club no existen dudas sobre el compromiso del jugador, renovado hasta 2028 y con una relación estrecha tanto con Deco como con Flick, la acumulación de molestias obliga a extremar precauciones.

El reto del Barça pasa por encontrar una solución definitiva a un problema físico que se arrastra desde hace meses. Porque cuando Raphinha está disponible, marca diferencias; pero cuando no lo está, el equipo pierde una pieza trascendental.

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