El derbi sevillano: la ciudad se divide y el corazón se acelera

Este domingo, Sevilla y Betis vuelven a mirarse a los ojos en el duelo más esperado del año: el derbi sevillano

La ciudad de Sevilla vuelve a dividirse en dos colores este finde de semana. Cada vez que el Sevilla FC y el Real Betis Balompié se cruzan, la ciudad entera se moviliza por un partido que lleva más de un siglo creando historias, derrotas y milagros futbolíticos. Pero si las emociones explican el sentimiento, la historia y las cifras nos lo cuentan mejor.

El Sevilla FC llega con una ventaja de victorias en su historial. El Sevilla cuenta con más de 60 victorias mientras que el Real Betis cuenta con más de 40 victorias. Estos datos demuestran la rivalidad entre ambos equipos que aumenta la presión en cada previa y partido. En cuanto a goles, cabe destacar como el Sevilla ha marcado más de 200 goles frente al Betis con alrededor de 160.

El derbi sevillano no se entiende sin sus estadios. Dos escenarios que moldean la identidad de cada club y que condicionan el resultado. Nervión sigue siendo el territorio más hostil para el Betis. El Ramón Sánchez-Pizjuán, un estadio más compacto y mas cerrado, se convierte en un rugido con cada ataque del Sevilla y cada balón dividido. En su estadio, el Sevilla FC ha construido buena parte de su historia en el derbi sevillano. Cada vez que los verdiblancos pisan el estadio se encuentran con un ambiente que apenas concede un respiro. No es casualidad que ganar en Nervión sea, para el Betis, una de las misiones más complicadas del calendario.

Al otro lado de la ciudad, el Benito Villamarín se presenta como un estadio verde gigante. Con una mayor capacidad y una afición más grande, en donde presumen de llenar sus más de 60.000 localidades. En Heliópolis, se respira pasión pura y donde se han vivido algunas de las noches más gloriosas del Betis. Sin embargo, las estadísticas nos recuerdan que pese a la atmósfera imponente, el Betis ha sufrido por las intervenciones rojiblancas, que muchas veces han conseguido silenciar al estadio. Pero pese a las estadísticas, son dos estadios que tienen como objetivo hacer temblar Sevilla entera.

El derbi sevillano no solo se decide con los goles, también con las tarjetas. Los números hablan de igualdad en cuanto a expulsiones, reflejo de un duelo tan equilibrado. En cuanto a competiciones de Liga, tanto el Sevilla como el Real Betis cuentan con 25 expulsiones cada uno. Pero si ampliamos a nivel europeo, contamos con 48 en total, 24 cada equipo. Si hablamos de tarjetas amarillas, el Sevilla FC cuanta con 223, cuentas que el Betis tiene 228. Estos datos confirman que la tensión de los partidos pueden llegar a pasar factura.

Pero yendo más allá de las cifras, hay partidos que explican ese “derbi tan explosivo”. Uno de los casos mas destacados recientemente, fue el choque que termino con 3 expulsiones: Gonzalo Montiel por el Sevilla y Nabil Fekir y Borja Iglesias por el Betis. Fue la primera vez que en Primera División el VAR tuvo que entrar para las tres decisiones de expulsión. Con esta expulsión nos damos cuenta que la tarjeta roja siempre esta al acecho en un partido de tanta tensión, donde la emoción desborda y el arbitraje se convierte en un ejercicio de supervivencia.

Una de las victorias más destacadas del Sevilla FC sobre el Real Betis se produjo el 18 de noviembre de 2012, cuando el Sevilla se impuso por 5-1 en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. En este partido, hubo uno de los goles más rápidos de la historia del derbi sevillano. Apenas 13 segundos después del pitido inicial, José Antonio Reyes marcó un gol.

Pero la respuesta verdiblanca llegó años después deseosos de quitarse esa pequeña espina. El 6 de enero de 2018, el derbi disputado en el Sánchez-Pizjuán termino con un resultado de 3-5 a favor del Betis. Fue a primera vez que el Betis conseguía marcar cinco goles al Sevilla en su propio estadio.

Al final, todas estas estadísticas y cifras demuestran y explican por qué el derbi sevillano trasciende a simplemente un partido. Se trata de un orgullo, una identidad y una rivalidad que sigue viva partido tras partido, como una de las más intensas dentro del fútbol español.

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