El dilema del lateral derecho en el Athletic

Esta temporada Ernesto Valverde ha alineado hasta cuatro futbolistas distintos en la posición sin que ninguno se gane su confianza

El Athletic Club está teniendo una temporada complicada. Desde el comienzo del curso, el club se ha visto obligado a enfrentar una larga lista de inconvenientes que le están llevando a desempeñar un rendimiento inferior al esperado. Pese a que en verano todo era ilusión en Bilbao, a mediados del mes de abril el equipo navega en una medianía clasificatoria en la que parece estar muy lejos de los objetivos que se marcaron en un inicio.

Mal rendimiento de los jugadores, síntomas de cansancio exagerado, dificultades en el juego, gran cantidad de lesionados… y un sinfín de problemas que están lastrando a un club que ya empieza a pensar en la temporada próxima. Pese a que los leones aún conserven posibilidades reales de clasificación europea, el pésimo juego del equipo hace que creer en ello suponga un ejercicio de imaginación tremendo.

Sin embargo, uno de los problemas que más está llamando la atención a la parroquia rojiblanca es el del lateral derecho. La temporada 24/25 acababa para el Athletic con la despedida de Óscar de Marcos, leyenda del club con más de 500 partidos disputados y dueño y señor de la demarcación durante el último lustro.

Para suplir al de Laguardia, y ante el comienzo de un curso realmente ilusionante, la dirección deportiva invirtió doce millones de euros para contratar al entonces defensor de CA Osasuna, Jesús Areso. El de Cascante venía de completar dos grandes temporadas en Pamplona, y el fichaje parecía encajar tanto para club como futbolista.

Es cierto que el perfil del jugador es completamente distinto al de De Marcos, y que el hecho de que su contrato venciese un año después podría despertar alguna duda en su incorporación (aparte de que ya había sido parte de la cantera de Lezama), pero la apuesta tenía mucho sentido y, a priori, tendría una rápida adaptación al equipo de Valverde.

Areso comenzó la temporada con la plena confianza del entrenador y entró de primeras en el once, completando tres buenos partidos en los que el equipo parecía estar preparado para cumplir con las expectativas de repetir clasificación a Champions League. No obstante, con el paso de las semanas, las carencias defensivas del futbolista fueron apareciendo, además de dar síntomas de no estar en su mejor estado de forma. Con ello, la confianza del Txingurri decayó y empezó el baile de nombres en la posición.

Andoni Gorosabel parecía que se asentaba en la posición a mediados de temporada. El ex-Alavés ofrece la fiabilidad defensiva que exige Valverde, pero en fase ofensiva tiene más limitaciones que Areso. De todos modos, Gorosabel tampoco consiguió hacerse con la posición por completo, y el nombre de ambos variaba de partido en partido sin tener un patrón claro aparente. Aparte, a esta pugna por la posición se sumaba Iñigo Lekue. El jugador de Deusto partía en desventaja en todas las quinielas. Sin embargo, Valverde siempre ha mostrado tener confianza en su experiencia y le ha servido como otra opción añadida en la posición.

Lo más llamativo ocurrió en el partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey ante la Real Sociedad. Ante la disputa del encuentro más importante para el Athletic, Valverde optó por alinear a Dani Vivian en la demarcación del lateral derecho. Esta decisión sorprendió a todos los athleticzales por situar a un defensa central de formación en una posición en la que tenía muy poca experiencia, y porque evidenciaba que el Txingurri no tenía confianza en ninguno de sus laterales derechos naturales para afrontar un duelo de vital importancia.

En rueda de prensa se le ha preguntado sobre ello en varias ocasiones al míster. En la última, previa al partido ante el Villarreal, defendió que cuando una posición la ocupan distintos futbolistas es porque «estás buscando algo«. Lo cierto es que ninguno de los ocupantes ha rendido al nivel de exigencia que establece su entrenador y, llegados a la recta final de la temporada, ningún aficionado se atreve a pronosticar quién partirá de inicio en el partido siguiente en la posición del «2«.

En lo más reciente, Vivian volvió a comenzar un encuentro ahí ante el Getafe, completando un partido anodino y dejando el debate abierto. Por último, en el citado encuentro ante el Villarreal CF de Marcelino, Jesús Areso fue descartado de la convocatoria por decisión técnica, dejando en el palco a una de las inversiones más potentes que ha realizado el Athletic como club en su historia. Más aún, en el mismo partido, el que actuó en el lateral, Iñigo Lekue, cometió un error grosero en el segundo gol del submarino que ha reabierto el debate (si es que se había cerrado en algún momento) y evoca un tramo final de liga en el que parece que el baile de futbolistas continuará.

Compartir:

Últimas Noticias

Opiniones