El FC Barcelona afronta uno de los retos más complejos de la temporada: remontar un 4-0 ante el Atlético de Madrid. La misión roza lo imposible y exige máxima eficacia ofensiva, pero también una mejora urgente en un apartado que está penalizando seriamente al equipo de Hansi Flick, el balón parado.
El conjunto azulgrana ha recibido ya ocho goles de saque de esquina en lo que va de curso, una cifra que evidencia un problema estructural en la defensa de este tipo de acciones. El último ejemplo se produjo ante el Villarreal, cuando Pape Gueye aprovechó la falta de contundencia en el área para marcar tras un córner. Una jugada que volvió a dejar en evidencia las dificultades del Barça para despejar y defender el segundo palo.
No se trata de un episodio aislado. Cuatro de esos ocho tantos han llegado en los últimos diez encuentros, lo que refleja que el problema no solo persiste, sino que se ha agravado con el paso de las semanas. Además, si se amplía el foco a las jugadas de estrategia, el dato es aún más preocupante: un tercio de los goles encajados esta temporada han llegado tras un córner o una falta lateral, como ocurrió también ante el Albacete en Copa del Rey.
Un problema que se repite
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— Villarreal CF (@VillarrealCF) February 28, 2026
Los goles han llegado de distintas maneras, pero con un patrón común, falta de concentración, debilidad en el marcaje individual y escasa contundencia en el despeje. En el campo del Rayo Vallecano, por ejemplo, el tanto encajado llegó en el segundo palo, una zona que está siendo especialmente vulnerable. Algo similar ocurrió recientemente en la Champions League frente al Slavia, donde el equipo volvió a sufrir en acciones aéreas.
Mientras tanto, en ataque, la esperanza se llama Lamine Yamal, que ha mostrado personalidad y ambición para liderar la remontada. Sin embargo, el talento ofensivo no será suficiente si el equipo no corrige sus errores atrás.
El próximo desafío ante el Atlético de Madrid obliga al Barça a extremar precauciones. El conjunto rojiblanco destaca por su potencia aérea y su capacidad para castigar en el juego directo. Si el FC Barcelona quiere creer en la remontada, deberá cerrar definitivamente el agujero defensivo que está condicionando su temporada.






