El Getafe busca la tecla perdida: mirar hacia atrás para recuperar la senda de la victoria

El Getafe sigue instalado en posiciones europeas pese al frenazo competitivo de las dos últimas jornadas. La derrota ante el Rayo y el empate ante el Oviedo, colista y con dos jugadores menos, han encendido algunas alarmas en el entorno azulón. Sin embargo, la clasificación continúa ofreciendo un colchón que, de momento, amortigua el bajón. Mirar la tabla invita a la calma; mirar el juego invita a la reflexión.

La gran paradoja de este tramo de temporada es que el Getafe ha perdido rendimiento, pero no posición. El equipo de Bordalás se mantiene en zona europea porque sus perseguidores han fallado tanto o más. El frenazo colectivo ha sido un salvavidas, permitiendo que los tropiezos recientes no se traduzcan en una caída inmediata en la clasificación.

Aun así, la sensación es engañosa. La tabla refleja estabilidad; el césped, no tanto. Y en LaLiga, cuando ambos caminos se separan, suele ser cuestión de tiempo que la realidad deportiva termine imponiéndose.

El Getafe conserva ventaja sobre los equipos que vienen por detrás, pero el margen ya no es tan cómodo como hace un mes. Los empates y derrotas recientes han comprimido la zona media‑alta, y cualquier tropiezo adicional puede tener consecuencias directas.

El equipo ha vivido semanas en las que cada jornada parecía una oportunidad para abrir brecha. Ahora, cada jornada empieza a parecer un examen para no perderla.

La clasificación dice que el objetivo sigue vivo. El calendario, en cambio, recuerda que la pelea será larga y desgastante. El Getafe tiene nivel para estar arriba, pero necesita continuidad para quedarse.

La tecla que Bordalás debe tocar no es una incógnita: recuperar la versión sólida, intensa y fiable que mostró a principios de 2026. Si lo consigue, Europa no será un sueño, sino una consecuencia lógica. Si no, la tabla acabará reflejando lo que el juego ya empieza a insinuar.

Compartir: