El Getafe CF al límite: con el mercado cerrado, empieza la hora de la verdad

El mercado invernal ya es pasado para el Getafe CF, pero lo verdaderamente importante empieza ahora. Con el equipo aún demasiado cerca de la zona baja, el mes de febrero se presenta como un tramo decisivo, un periodo que puede marcar el rumbo de toda la campaña. En el Coliseum se respira la sensación de que se ha reforzado lo justo, pero con intención, y que ahora todo depende de transformar esos movimientos en puntos reales.

El fichaje que más expectación ha generado es el de Veljko Birmancevic, extremo serbio procedente del Sparta de Praga. Llega con números interesantes y un perfil que el equipo necesitaba con urgencia: desborde, último pase, capacidad para romper defensas y un punto de creatividad que puede cambiar partidos. Bordalás llevaba tiempo reclamando un jugador así, alguien capaz de desequilibrar por fuera y ofrecer soluciones en encuentros cerrados. Su adaptación será clave para entender el techo del Getafe en este tramo de la temporada.

Junto a él, el resto de incorporaciones invernales buscan elevar la competencia interna y aportar variantes tácticas. No son nombres de gran impacto mediático, pero sí piezas que encajan en un equipo que vive de la intensidad, la disciplina y la eficacia. La dirección deportiva ha apostado por un modelo reconocible: plantilla corta, pero con jugadores que aceptan el rigor del estilo Bordalás y que pueden ofrecer soluciones inmediatas.

Febrero reúne rivales directos, salidas incómodas y partidos donde cada punto pesa el doble. El Getafe necesita recuperar su solidez defensiva, volver a ser un equipo incómodo y difícil de superar, dominar las áreas y manejar con oficio los encuentros igualados. También debe mejorar la conexión entre el centro del campo y el ataque, un aspecto donde los nuevos fichajes pueden aportar aire fresco.

Si el equipo logra sumar una buena cantidad de puntos en este mes, no solo se alejará de la zona baja, también ganará algo fundamental: tranquilidad para afrontar el resto de la temporada sin urgencias.

El encaje de Birmancevic puede ser determinante. Su capacidad para encarar, fijar laterales y generar superioridades puede liberar a otros futbolistas ofensivos, que podrán centrarse más en finalizar jugadas que en crearlas. Su llegada también potencia las transiciones rápidas, un arma que el Getafe siempre ha manejado bien. Si el serbio se adapta al ritmo de LaLiga y al rigor táctico del entrenador, el equipo habrá encontrado una chispa que llevaba tiempo buscando.

El resto de fichajes aportan algo igual de valioso: profundidad. En un mes cargado de partidos, disponer de alternativas reales permite rotar sin perder identidad, mantener la intensidad en los entrenamientos y elevar el nivel competitivo de la plantilla. Cuando nadie se siente intocable, el rendimiento colectivo suele crecer de forma natural.

En medio de todo este escenario aparece la figura de José Bordalás, un técnico que ha demostrado una y otra vez su capacidad para exprimir plantillas y construir bloques sólidos. Con más herramientas a su disposición, puede mantener la identidad del equipo, introducir matices ofensivos y gestionar mejor los partidos largos. Su mano será determinante para que los recién llegados se integren rápido y el equipo dé un salto competitivo justo cuando más lo necesita.

El Getafe está acostumbrado a convivir con la presión, a moverse en el filo y a sacar carácter cuando el contexto se complica. Con el mercado cerrado, ya no hay excusas ni distracciones. La plantilla está definida, el plan está claro y los refuerzos ya están listos. Ahora todo se reduce a una idea sencilla pero exigente: transformar las buenas sensaciones en puntos.

Febrero no es solo un mes. Es un veredicto. Y el Getafe tiene la oportunidad de dictarlo a su favor.

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