El Getafe CF: la incomodidad hecha equipo

En una liga donde muchos equipos buscan dominar desde la posesión, el Getafe sigue siendo fiel a un plan muy claro: intensidad, duelos, segundas jugadas y un ritmo que rompe la comodidad del rival. No pretende gustar a todos, pero sí competir cada fin de semana. Y eso, en una temporada larga, marca diferencias.

La línea defensiva está viviendo una pequeña transformación. Djené continúa siendo el gran líder atrás, pero a su alrededor aparecen nuevas piezas que refuerzan el bloque. Zaid Romero, con su físico y contundencia, aporta presencia en el área propia; Boselli, con su polivalencia, puede actuar tanto por dentro como por fuera, dando soluciones en diferentes contextos de partido.

Por fuera, el equipo cuenta con perfiles muy reconocibles: Diego Rico, con su experiencia y su golpeo de balón; Juan Iglesias, con su energía y sus incorporaciones; y Allan Nyom, que sigue siendo un especialista en duelos y en cerrar su banda. Sus subidas, centros y capacidad para ganar metros son una parte esencial del plan de Bordalás.

En el centro del campo, Luis Milla y Mauro Arambarri forman un eje que mezcla criterio y agresividad. Milla ofrece pase, lectura y pausa; Arambarri suma recorrido, robo y llegada. A su alrededor, jugadores como Javi Muñoz o Mario Martín aportan piernas, presión y alternativas para mantener la intensidad durante los noventa minutos.

El resultado de todo esto es un equipo que rara vez permite un partido cómodo. El rival se ve obligado a ganar duelos, a jugar rápido, a decidir bajo presión. El Coliseum, con esa atmósfera de campo difícil, potencia todavía más esa sensación. El Getafe no es un equipo que se recuerde por la estética, pero sí por algo que en una liga tan larga es igual de importante: es un equipo al que nadie quiere enfrentarse.

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