La memoria azulona tiene un brillo especial cuando vuelve a la temporada 2019‑20, aquella en la que el Getafe, con un presupuesto modesto y un corazón descomunal, se plantó en la Europa League y compitió como si llevara toda la vida allí. Fue una campaña reciente, pero ya se recuerda con la nostalgia de las cosas irrepetibles: un equipo reconocible, un estadio entregado y una ciudad que descubrió que también podía soñar en grande.
El equipo que jugaba como si nada fuera imposible
Aquel Getafe tenía una identidad tan marcada que bastaba ver dos jugadas para reconocerlo. La presión adelantada, la solidaridad defensiva, la intensidad en cada balón dividido… todo formaba parte de un estilo que no pedía permiso para competir. Era un equipo incómodo, disciplinado y orgulloso, capaz de hacer que rivales con presupuestos muy superiores se sintieran pequeños.
En Liga, cada partido era una demostración de carácter. En Europa, una declaración de intenciones. El equipo no viajaba para participar: viajaba para desafiar. Y esa actitud contagió a una afición que, de repente, se vio recorriendo estadios europeos con la bufanda azulona al cuello y una sonrisa incrédula.
¡¡¡FINAAAAAL en el Johan Cruyf Arena!!!@afcajax 2-1 @GetafeCF.
— Getafe C.F. (@GetafeCF) February 27, 2020
¡El Getafe está en octavos de final de la @EuropaLeague! #VamosGeta #EuroGeta #AjaxGetafe pic.twitter.com/jp994igEhu
Los jugadores que marcaron aquella temporada
La magia de la 2019‑20 no se entiende sin los nombres propios que dieron forma al sueño. Djené fue el pilar defensivo, un central que parecía multiplicarse en cada jugada. Arambarri y Maksimović formaron un centro del campo de hierro, incansable, capaz de sostener al equipo en los momentos más duros. En ataque, Jaime Mata y Jorge Molina construyeron una dupla inolvidable: uno aportaba movilidad y sacrificio; el otro, experiencia y una frialdad casi quirúrgica en el área. Y alrededor de ellos, futbolistas como Cucurella, Nyom o Kenedy daban al equipo una energía que contagiaba al estadio entero.
Eran jugadores distintos, muchos de ellos llegados desde el anonimato o desde caminos inesperados, pero juntos formaron un bloque que parecía indestructible. Cada uno aportó algo único, y todos entendieron que estaban viviendo una temporada que no se repetiría fácilmente.
¡¡GETAFE AVANZÓ A LOS OCTAVOS DE LA EUROPA LEAGUE!!
— Invictos (@InvictosSomos) February 27, 2020
¡¡SE CARGARON AL AJAX DE ERIK TEN HAG!! pic.twitter.com/D9KSla9yDO
El Coliseum, un fortín que latía al ritmo de su equipo
En el Coliseum se vivieron noches que aún se recuerdan con un nudo en la garganta. El frío habitual de Getafe parecía menos frío cuando el equipo saltaba al césped. Las luces brillaban más. La grada rugía con una mezcla de orgullo y asombro. Había una conexión emocional que trascendía el resultado.
La ciudad entera se contagió. En los bares se hablaba del equipo con una familiaridad entrañable. En las calles, las bufandas azulonas se multiplicaban. Y en cada conversación aparecía la misma frase: “Este año es especial”. Lo era. Porque el Getafe estaba escribiendo una historia que nadie quería que terminara.
El Getafe actual y la ilusión de volver a vivir algo grande
El presente del Getafe se sostiene sobre aquella memoria, pero también sobre una plantilla que mantiene la esencia competitiva que define al club. Borja Mayoral se ha consolidado como referencia ofensiva, Arambarri continúa siendo el corazón del centro del campo cuando las lesiones lo permiten, y veteranos como Djené, Abqar o Domingos Duarte aportan jerarquía y oficio en la zaga. A ellos se suman perfiles que han revitalizado al equipo: la energía de Luis Vázquez, la movilidad de Satriano, la calidad de Luis Milla, la profundidad de Zaid Romero o la fiabilidad del recién incorporado Birmancevic en la punta del ataque.
Con esta mezcla de continuidad y nuevas piezas, el Getafe compite hoy por asentarse en la zona media‑alta de LaLiga, mirando de reojo a los puestos europeos sin perder la humildad que siempre lo ha caracterizado. El Coliseum vuelve a latir con fuerza, y la afición siente que, si el equipo encadena una buena racha, no es descabellado pensar en revivir una temporada que recuerde a aquella 2019‑20.






