El Getafe espera la autorización de LaLiga para inscribir a dos refuerzos que ya tienen acuerdo total con el club: Chimy Ávila y Dani Rodríguez. Ambos perfiles encajan de forma natural en la idea de José Bordalás y pueden aportar energía, oficio y variantes tácticas en una segunda vuelta que exige profundidad y soluciones inmediatas.
🚨🔵 Informa @MatteMoretto:
— Sp_ | Getafe (@Sp_Getafe) January 6, 2026
💥 El Getafe tiene acuerdos cerrados con Dani Rodríguez y Chimy Ávila para que se conviertan en nuevos jugadores del club.
⏸️👍 Falta el OK de LaLiga para que les puedan inscribir. pic.twitter.com/UEjbh8GGjY
Un mercado a medida de Bordalás
El Getafe ha competido bien, pero con una plantilla corta y con pocos recursos ofensivos para cambiar partidos. Bordalás llevaba semanas reclamando perfiles que elevarán el nivel competitivo y ampliarán las alternativas en ataque. La dirección deportiva ha respondido con dos futbolistas que encajan por carácter, experiencia y lectura del juego.
Las operaciones están cerradas con los jugadores y sólo falta el visto bueno administrativo para que puedan ser inscritos. En el club existe la convicción de que ambos están pensados para sumar desde el primer día.
Chimy Ávila: intensidad, rupturas y presión adelantada
El Chimy es un futbolista que parece diseñado para el libreto de Bordalás. Su agresividad, su capacidad para presionar y su instinto para atacar espacios encajan en un equipo que vive del duelo, del segundo balón y de la amenaza constante.
En el 4-4-2 habitual, sería el acompañante ideal de un delantero más fijador. Ataca la profundidad, fuerza errores y convierte balones divididos en jugadas peligrosas. También puede partir desde banda en un 4-2-3-1, entrando hacia dentro para rematar y presionar la salida rival.
Su mayor aportación no es sólo futbolística, sino emocional: sube el tono competitivo del equipo y obliga al rival a jugar incómodo desde el primer minuto.
Dani Rodríguez: pausa, criterio y último pase
Dani Rodríguez llega para aportar algo que el Getafe no tiene en exceso: lectura, calma agresiva y capacidad para dar sentido a los ataques. A sus 37 años, sigue siendo un jugador con buen golpeo, llegada desde segunda línea y criterio en la primera decisión tras robo.
En el 4-4-2, puede partir desde la banda para ayudar en la presión y aparecer por dentro, generando superioridades y mejorando la circulación. En un 4-2-3-1, su rol como mediapunta es aún más natural: recibir entre líneas, girar y filtrar el pase que rompa defensas cerradas.
No está pensado para jugarlo todo, sino para decidir partidos: últimos 30 minutos, escenarios de bloqueo o días en los que el equipo necesita un toque distinto.
Qué gana el Getafe con estos dos fichajes
El equipo suma carácter, variantes y soluciones inmediatas. El Chimy aporta energía, rupturas y presión adelantada. Dani aporta pausa, criterio y golpeo exterior. Ambos refuerzan un plan que ya funciona, pero que necesitaba profundidad y alternativas para una segunda vuelta exigente.
Si LaLiga desbloquea la situación, Bordalás tendrá dos piezas que encajan como un guante en su libreto: intensidad, oficio y capacidad para decidir partidos cerrados.






