El Getafe CF se rearma: así encajarían Chimy Ávila y Dani Rodríguez en el plan de Bordalás

El Getafe espera la autorización de LaLiga para inscribir a dos refuerzos que ya tienen acuerdo total con el club: Chimy Ávila y Dani Rodríguez. Ambos perfiles encajan de forma natural en la idea de José Bordalás y pueden aportar energía, oficio y variantes tácticas en una segunda vuelta que exige profundidad y soluciones inmediatas.

El Getafe ha competido bien, pero con una plantilla corta y con pocos recursos ofensivos para cambiar partidos. Bordalás llevaba semanas reclamando perfiles que elevarán el nivel competitivo y ampliarán las alternativas en ataque. La dirección deportiva ha respondido con dos futbolistas que encajan por carácter, experiencia y lectura del juego.

Las operaciones están cerradas con los jugadores y sólo falta el visto bueno administrativo para que puedan ser inscritos. En el club existe la convicción de que ambos están pensados para sumar desde el primer día.

El Chimy es un futbolista que parece diseñado para el libreto de Bordalás. Su agresividad, su capacidad para presionar y su instinto para atacar espacios encajan en un equipo que vive del duelo, del segundo balón y de la amenaza constante.

En el 4-4-2 habitual, sería el acompañante ideal de un delantero más fijador. Ataca la profundidad, fuerza errores y convierte balones divididos en jugadas peligrosas. También puede partir desde banda en un 4-2-3-1, entrando hacia dentro para rematar y presionar la salida rival.

Su mayor aportación no es sólo futbolística, sino emocional: sube el tono competitivo del equipo y obliga al rival a jugar incómodo desde el primer minuto.

Dani Rodríguez llega para aportar algo que el Getafe no tiene en exceso: lectura, calma agresiva y capacidad para dar sentido a los ataques. A sus 37 años, sigue siendo un jugador con buen golpeo, llegada desde segunda línea y criterio en la primera decisión tras robo.

En el 4-4-2, puede partir desde la banda para ayudar en la presión y aparecer por dentro, generando superioridades y mejorando la circulación. En un 4-2-3-1, su rol como mediapunta es aún más natural: recibir entre líneas, girar y filtrar el pase que rompa defensas cerradas.

No está pensado para jugarlo todo, sino para decidir partidos: últimos 30 minutos, escenarios de bloqueo o días en los que el equipo necesita un toque distinto.

El equipo suma carácter, variantes y soluciones inmediatas. El Chimy aporta energía, rupturas y presión adelantada. Dani aporta pausa, criterio y golpeo exterior. Ambos refuerzan un plan que ya funciona, pero que necesitaba profundidad y alternativas para una segunda vuelta exigente.

Si LaLiga desbloquea la situación, Bordalás tendrá dos piezas que encajan como un guante en su libreto: intensidad, oficio y capacidad para decidir partidos cerrados.

Compartir:

Últimas Noticias

Opiniones