El Girona FC evitó la derrota en el último suspiro frente al Levante UD gracias a un tanto de Joel Roca que necesitó la intervención del VAR para subir al marcador. El empate llegó en el añadido y frustró el triunfo de un Levante que había acariciado tres puntos vitales en su lucha por la permanencia.
El encuentro arrancó con ritmo contenido y pocas emociones. A pesar de la necesidad de los valencianos por sumar para acercarse a la salvación, el partido se movió durante muchos minutos en un terreno de respeto mutuo, sin demasiada intensidad ni riesgos innecesarios.
El Girona comenzó mejor, presionando alto tras pérdida y obligando al Levante a jugar durante varios minutos cerca de su propia área. Sin embargo, ese dominio inicial se fue diluyendo con el paso del tiempo y el choque terminó equilibrándose. Las ocasiones tampoco abundaron: un remate de Viktor Tsygankov para los visitantes y tres intentos locales, protagonizados por Moreno, Olasagasti y Paco Cortés, fueron lo más reseñable antes del descanso.
Desde la banda, el técnico Michel Sanchez seguía el desarrollo del partido con gestos de frustración. Su equipo mantenía el orden general, pero volvía a mostrar errores puntuales que en las últimas jornadas ya habían penalizado demasiado. Faltaba precisión y contundencia en los momentos decisivos.
Lo que no ocurrió en toda la primera mitad se concentró en los primeros minutos tras la reanudación. Un centro poco defendido de Víctor García encontró la cabeza de Carlos Espi, la gran sensación ofensiva del Levante, que remató sin oposición para adelantar a los locales en el minuto 51. El delantero sumaba así su tercer gol consecutivo y desataba la euforia en el Ciutat de València.
El tanto dio alas al conjunto levantinista y a una grada que empezó a creer en un triunfo crucial. Sin embargo, el escenario cambió de forma drástica pocos minutos después. Jon Ander Olasagasti fue expulsado tras una dura entrada, con la pierna demasiado alta y los tacos impactando en la rodilla del rival, que dejó a su equipo con diez jugadores en el minuto 59.
Con media hora por delante y superioridad numérica, el Girona se lanzó al ataque. Míchel movió el banquillo con rapidez y agotó las sustituciones para buscar la remontada. El Levante, por su parte, se replegó con la intención de proteger su ventaja, condicionado tanto por la expulsión como por la presión visitante.
Los minutos finales se jugaron prácticamente en campo local. Los ‘blanc-i-vermells’ insistieron a base de centros laterales y acciones de estrategia, mientras que el Levante intentaba resistir y buscar alguna contra. A diez minutos del final, incluso Maturro tuvo la opción de ampliar la ventaja, aunque el marcador no se movió.
La insistencia del Girona encontró premio en el tiempo añadido. Un disparo de Joel Roca desde dentro del área se coló entre un mar de piernas y terminó dentro de la portería defendida por Mathew Ryan. El asistente anuló inicialmente el gol por una posible interferencia, pero la revisión del VAR determinó que el delantero ucraniano no influía de forma decisiva en la jugada. El tanto subió finalmente al marcador.
No hubo tiempo para más. El Girona rescató un punto en el último instante que evita un golpe mayor, aunque sigue necesitando dar un paso adelante para alejarse de los problemas. El Levante, por su parte, se quedó con la sensación amarga de haber rozado una victoria clave y continúa a cuatro puntos de la salvación.






