El RCDE Stadium ofreció el escenario propio de un gran derbi: gradas llenas, tensión desde el pitido inicial y un ambiente eléctrico que no concedía tregua. En ese contexto exigente, el Girona volvió a demostrar que atraviesa un momento de madurez competitiva. Lejos de intimidarse por el entorno, el equipo de Míchel supo utilizar la presión ambiental como estímulo para firmar otra actuación sólida, seria y convincente.
No fue un partido brillante ni de grandes alardes estéticos, pero sí una victoria con mucho fondo. El Girona compitió cada fase del encuentro con rigor, manejó los tiempos con inteligencia y se sostuvo incluso cuando el duelo se desordenó. Con efectivos justos y sin margen para el error, el compromiso colectivo y la claridad en el plan de juego volvieron a marcar la diferencia. Este equipo ya no solo gana: transmite fiabilidad.
Los números empiezan a respaldar sensaciones. Seis visitas consecutivas a Cornellà sin conocer la derrota, cuatro victorias y dos empates, refuerzan la idea de que este escenario se le da especialmente bien al conjunto ‘gironí’. Lejos de ser una casualidad, el Girona se mueve con naturalidad en un campo históricamente hostil y vuelve a salir reforzado de un derbi que no admite concesiones.
El tramo final concentró toda la tensión acumulada. El empuje del Espanyol, la resistencia defensiva visitante y un ambiente cada vez más cargado desembocaron en un cierre caótico. Gazzaniga terminó encarándose con parte de la grada y el lanzamiento de botellas empañó los últimos minutos, una imagen que contrastó con la templanza mostrada por el Girona sobre el césped durante todo el encuentro.
Nada de eso alteró la sensación global. El Girona volvió a ganar lejos de casa, encadenó su tercera victoria consecutiva en LaLiga y sumó también el tercer triunfo seguido como visitante. Cuatro victorias en los últimos cinco partidos dibujan una dinámica incuestionable. Sin ruido, sin sobreactuar y con una plantilla corta que responde desde el esfuerzo y la convicción, el equipo atraviesa un momento de forma notable. En campos calientes y con la presión en contra, no se encoge. Compite, cree y se reafirma. Y a estas alturas de la temporada, eso vale oro.






