El Manchester United ha cortado por lo sano. Solo 14 meses después de su ilusionante llegada, el club inglés ha anunciado este lunes la destitución de Rúben Amorim. Aunque los resultados deportivos situaban al técnico en la cuerda floja, han sido sus declaraciones de ayer las que han precipitado un despido que ya es oficial. La cúpula de INEOS ha considerado inadmisible el pulso público que el portugués les lanzó ante los medios.
"I came here to be the manager of Manchester United, not to be the coach!" | Ruben Amorim pic.twitter.com/gteKinpw3Y
— BeanymanSports (@BeanymanSports) January 4, 2026
En una comparecencia que ya forma parte de la historia negra de Old Trafford, Amorim decidió morir matando. Ante los rumores sobre su futuro y las críticas a su gestión, el luso se mostró tajante: «Vine aquí para ser el mánager del Manchester United, no para ser el entrenador. Y eso está claro», afirmó desafiante. Con estas palabras, Amorim reclamaba un control total sobre la parcela deportiva que chocaba frontalmente con la estructura jerárquica que los nuevos dueños intentan implantar en el club.
El peor balance del siglo
La directiva ha respondido a ese órdago con el despido. Los datos de Amorim al frente del equipo son demoledores y justifican, más allá de sus palabras, la pérdida de confianza. En sus 63 partidos oficiales al frente de los Red Devils, el técnico portugués solo ha logrado 25 victorias, acompañadas de 15 empates y 23 derrotas. Con un porcentaje de triunfos que apenas roza el 39%, Amorim firma el peor registro de puntos por partido de cualquier entrenador del United en la era Premier League.
Rúben Amorim, el séptimo mánager desde Sir Alex Ferguson
Con este despido, Rúben Amorim se convierte oficialmente en el séptimo entrenador permanente que fracasa en Old Trafford desde la jubilación de Sir Alex Ferguson en 2013. Tras los intentos fallidos de Moyes, Van Gaal, Mourinho, Solskjaer y Ten Hag, el portugués se suma a una lista de técnicos que no han logrado devolver al club su antigua gloria. La inestabilidad es ya una norma en el «Teatro de los Sueños», que ha devorado a siete proyectos de largo plazo en poco más de una década.






