El mes clave que pone al Getafe CF ante el espejo

Los próximos encuentros ante Celta, Alavés, Villarreal y Sevilla dibujan un escenario determinante. Son rivales directos, equipos que se mueven en la misma zona de la tabla y que marcan la frontera entre mirar hacia arriba o empezar a complicarse la vida. Este tramo no solo es importante: es una oportunidad real para recuperar sensaciones y sumar puntos que valen doble.

El primer paso para la reacción pasa por casa. El Coliseum siempre ha sido un espacio donde el Getafe se siente fuerte, donde el equipo encuentra energía y donde los rivales suelen sufrir. Volver a hacer del estadio un lugar incómodo es fundamental para encarar este bloque con confianza.

El equipo llega con un patrón claro: genera ocasiones, pero le cuesta transformarlas en goles. La falta de acierto ha condicionado partidos que estaban para más. Afinar la definición será clave para no depender tanto de la perfección defensiva.

El sello Bordalás siempre ha sido reconocible: intensidad, duelos, ritmo controlado y una competitividad feroz. En las últimas jornadas, el equipo ha perdido parte de esa incomodidad que lo hacía tan difícil de enfrentar. Volver a ese ADN es imprescindible para imponerse en partidos cerrados.

Los goles encajados en momentos puntuales han costado puntos. No han sido fallos estructurales, sino detalles que decantan encuentros igualados. En un tramo tan apretado, la concentración será determinante.

El Getafe no está roto ni desorientado. Tiene una base sólida, un estilo definido y jugadores capaces de marcar diferencias. Pero necesita transformar buenas intenciones en resultados. Este mes es un examen de carácter, un punto de inflexión que puede relanzar la temporada o complicarla.

Si el equipo reacciona, puede asentarse en una zona tranquila e incluso aspirar a algo más. Si no lo hace, el calendario posterior, con visitas a rivales de la parte alta, puede endurecer el camino y obligar al equipo a remar más de la cuenta.

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