El derbi sevillano no solo enfrenta a dos clubes, dos estadios y dos formas de entender el fútbol, también es un choque de identidades. La ciudad y su fútbol base conviven tan estrechamente que, con el paso de los años, no es extraño ver vidas deportivas que se cruzan entre Real Betis y FC Sevilla.
De la cantera sevillista al Betis
Dani Ceballos ingresó en las categorías inferiores del Sevilla en 2004, con 8 años, y estuvo hasta 2009. En ese año de cadetes decidió volver a su ciudad natal para defender el escudo del Utrera entre 2009 y 2011, fue entonces cuando entró a formar parte de la cantera bética. Ceballos comenzó en el Betis Fútbol Base, pasó por el Juvenil A y el Betis B hasta debutar el 26 de abril de 2014 con el primer equipo verdiblanco.

En total, disputó 105 partidos, anotó siete goles y repartió nueve asistencias antes de fichar por el Real Madrid en 2017. El mediocentro sigue en el club blanco, aunque estuvo durante unos años cedido en el Arsenal y el pasado verano aseguró: “El Betis es mi casa y siempre lo va a ser, ojalá tenga la puerta abierta siempre”.
Otro caso es el de Jesús Rodríguez, quien dio sus primeros pasos futbolísticos en el Atlético Oromana, el equipo de su barrio. Con 11 años entró en la cantera del Sevilla para continuar su formación deportiva. En 2021, a los 15 años, ingresó en las categorías inferiores del Betis y llegó a debutar en Primera División en diciembre de 2024, siendo titular ante la Real Sociedad.
El pasado 2 de julio, los verdiblancos recibieron 22,5 millones fijos más seis en variables y el futbolista salió con destino al Como italiano. Sin embargo, “espero volver a la que considero mi casa algún día”, aseguró Jesús Rodríguez hace unas semanas en El Larguero.
De Heliópolis a Nervión
Juan Soriano vistió la camiseta del Betis hasta su primer año de infantil, fueron cuatro años en la cantera verdiblanca, pero el descenso del primer equipo provocó la desaparición de algunas de las plantillas de las categorías inferiores. El guardameta ingresó entonces en el infantil de segundo año del Sevilla tras quedar libre.
Fue escalando hasta debutar con el primer equipo en 2016. Antes de salir cedido a diversos conjuntos como Leganés, Málaga y Tenerife, defendió la portería sevillista en once ocasiones. En la actualidad, el de Benacazón se encuentra en el Leganés en Segunda División.

Una historia similar es la de Antoñito, quien militó en la cantera del Betis, concretamente en la División de Honor con Valenzuela, pero se marchó al Sevilla hasta debutar con el primer equipo en octubre del 2000. En una entrevista concedida a ABC, Antoñito confesó que durante su paso por el club verdiblanco se ponía “los calcetines del Sevilla debajo para que no me los vieran”.
En total, el delantero defendió los colores sevillistas en 116 ocasiones, anotó 20 goles y repartió una asistencia. Uno de esos partidos en los que vio portería fue el derbi de octubre de 2003 que terminó (2-2). Estuvo cedido en equipos como Racing de Santander y Murcia, y se retiró en 2013 siendo el San Fernando su último club.
Historias que, más allá de la rivalidad, muestran la realidad de dos canteras que se observan, compiten y, a veces, se retroalimentan.






