El Rayo vuela con un De Frutos desatado

Doblete del exgranota y gol de Álvaro García para un Rayo que mostró carácter, orden y eficacia ante un Levante sin respuestas

El Rayo vuela con un De Frutos desatado. La franja descorchó su mejor versión en el Ciutat de València y pasó por encima del Levante con un 0–3 de manual. Un equipo compacto, vertical y con pegada que encontró pronto el partido y lo amarró sin concesiones. La historia se empezó a escribir a los once minutos: Jorge de Frutos, exgranota, atacó el primer palo en un córner servido por Unai López y adelantó a los de Vallecas. Media hora después, el mismo De Frutos cazó un balón suelto en el corazón del área para firmar el doblete y enfriar al estadio. La sentencia llegó pasada la hora de juego, cuando Álvaro García se plantó ante el meta y ajustició con la calma de los goleadores.

Los números dibujan un guion conocido. El Levante tuvo más posesión, acumuló centros y empujó por fuera, pero se estrelló contra un Rayo ordenado que castigó cada pérdida. El equipo local remató más veces, sí; el visitante fue mucho más eficaz. En el intercambio, el plan de Íñigo salió perfecto: bloque junto, robo alto cuando tocaba y transiciones veloces con De Frutos y Álvaro abriendo heridas por fuera. La estadística final recogió la diferencia real del encuentro y sostuvo el marcador: 0–3, portería a cero y sensación de control durante casi todo el duelo.

La noche deja varios titulares propios. De Frutos firmó un partido redondo con dos goles y siendo un dolor permanente para su antiguo equipo. Álvaro García remató la faena con el 0–3, convirtiéndose en el máximo goleador histórico del Rayo en Primera División.

Las bandas del Rayo vuelven a marcar diferencias cuando encuentran espacios. La lectura táctica también tiene premio para el equipo de íñigo. El equipo madrileño supo bajar pulsaciones cuando el Levante amagó con meterse en el partido y mostró una solidez que había echado en falta en semanas anteriores. El parte oficial del club lo resumió sin rodeos: “Gran triunfo” con doblete del extremo segoviano y rúbrica de su socio por la izquierda.

Para el Levante, la derrota deja ese regusto amargo de las ocasiones desaprovechadas y la sensación de haber corrido detrás del marcador desde demasiado pronto. El arreón tras el descanso no encontró premio y, a medida que avanzó la segunda parte, el equipo se descompuso entre la ansiedad y los espacios a la espalda. La grada empujó, pero el Rayo no se salió del guion: bloque compacto, líneas juntas y latigazos definitivos en cuanto el partido se abrió.

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