El Real Madrid de Arbeloa reta al invicto Matarazzo

El Santiago Bernabéu examina esta noche dos proyectos en plena ebullición. El Real Madrid de Álvaro Arbeloa, pleno en Liga desde su llegada, recibe a una Real Sociedad lanzada bajo el mando de Pellegrino Matarazzo, el técnico que ha transformado en semanas el ánimo y el rendimiento del conjunto donostiarra. Son, literalmente, los dos equipos que más puntos han sumado en 2026.

Arbeloa ha logrado estabilizar el pulso liguero tras semanas agitadas marcadas por la eliminación copera y el golpe europeo en Lisboa. En el campeonato doméstico, sin embargo, el balance es impecable: cuatro partidos, cuatro victorias, ocho goles a favor y solo uno en contra. El equipo ha ganado en orden y compromiso, aunque todavía está en deuda en cuanto a continuidad futbolística.

Enfrente aparece el fenómeno del invierno: Matarazzo. El técnico italoestadounidense llegó a San Sebastián con la Real en el puesto 15º y en apenas dos meses la ha convertido en un bloque competitivo e invicto en 2026. Nueve partidos sin perder, semifinalista de Copa y con aspiraciones europeas renovadas. Su propuesta combina presión alta, verticalidad y rigor táctico, herencia de su etapa en Alemania y de su perfil académico poco habitual en los banquillos.

La Real ha sumado 14 puntos de 18 posibles en lo que va de año. El Madrid, pleno: 15 de 15, aunque con un partido menos por la Supercopa. El duelo mide no solo estadísticas, sino credibilidad.

En clave blanca, se espera el regreso de Dani Carvajal al once, lo que no ocurre desde septiembre, mientras que Vinicius vuelve tras sanción. La incógnita gira en torno a Mbappé, que ha arrastrado molestias durante la semana, aunque apunta a estar disponible. Los apercibidos Carreras y Mastantuono deberán medir riesgos.

La Real, por su parte, llega sin Kubo, Barrenetxea ni Brais Méndez, pero con la confianza intacta. El Bernabéu dictará sentencia en el que es, hasta ahora, el partido del año en Liga. Arbeloa quiere consolidar su impulso; Matarazzo, confirmar que lo suyo ya no es sorpresa, sino realidad.

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