El Real Madrid duerme líder gracias a un doblete de Mbappé

El Real Madrid se marchó de Vilareal con algo más que tres puntos. La victoria ante el Villarreal, cimentada en un nuevo doblete de Mbappé, confirmó la mejoría de un equipo que empieza a encontrar respuestas tras semanas de dudas. No fue un triunfo brillante, pero sí maduro, trabajado y coherente, suficiente para que el conjunto blanco se acostara líder y comenzara a dar sentido al proyecto de Álvaro Arbeloa.

El fútbol tiene memoria corta, para lo bueno y para lo malo. Hace apenas unos días el Madrid parecía atrapado en su propio desconcierto tras la salida de Xabi Alonso; hoy encadena tres victorias consecutivas y muestra señales de recuperación. El plan aún está en fase de prueba, pero el equipo ha recuperado algo fundamental: orden, compromiso y solidaridad.

El Villarreal, que compareció con su once de gala tras reservarse en Europa, exigió al máximo. El equipo de Marcelino planteó un encuentro de ritmo alto, presión constante y transiciones rápidas, fiel a su identidad. Durante muchos minutos fue más intenso que el Madrid, aunque sus errores se concentraron donde más duele: en la definición.

Arbeloa apostó por la continuidad, sin apenas rotaciones, consciente de la importancia del partido. El regreso de Camavinga al centro del campo dejó luces y sombras, pero el equipo fue creciendo con el paso de los minutos. En un duelo espeso, con más fricción que ocasiones, apareció quien casi siempre aparece.

Nada más arrancar la segunda parte, una acción por banda de Vinicius acabó en los pies de Mbappé, que no perdonó. El francés, cada vez más asentado como delantero centro, transformó una jugada fortuita en oro puro. El gol cambió el escenario y obligó al Villarreal a abrirse, algo que benefició al Madrid.

El conjunto blanco no dominó con autoridad, pero supo gestionar ventajas, algo que había echado en falta. El Submarino tuvo su oportunidad en una falta ensayada que Gerard Moreno desperdició, y ahí estuvo uno de los puntos de inflexión del partido.

Con el paso de los minutos, el Madrid ganó control sin renunciar al sacrificio. Arbeloa refrescó piernas y protegió el resultado, mientras Mbappé volvía a ser decisivo para cerrar un triunfo que no cura todos los males, pero sí refuerza la fe. El Madrid, al menos, ya empieza a verse a sí mismo con otros ojos.

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