El Real Madrid vuelve a imponerse al City y avanza a cuartos

Los blancos defendieron el 3-0 de la ida con personalidad en el Etihad, resistió al empuje de un City con diez y acabó sentenciando la eliminatoria con un decisivo doblete de Vinicius
Vini celebrando su gol contra el City / Via: X @realmadrid

El Real Madrid volvió a demostrar por qué la Champions es su territorio natural. En una noche cargada de tensión, con el peso del 3-0 de la ida y un Etihad que aún creía en la remontada, el equipo de Arbeloa supo sufrir y rematar la eliminatoria en el momento justo. El 1-2 final no solo confirmó el pase a cuartos, sino también la sensación de completa superioridad competitiva frente a un Manchester City que, incluso con diez hombres, nunca dejó de pelear.

El primer acto en el Etihad fue una montaña rusa de emociones, marcado por decisiones arbitrales determinantes, un ritmo alto y un equilibrio que se reflejó en el 1-1 al descanso. El Manchester City arrancó con agresividad, rozando el gol en el minuto 3 con un disparo de Cherki al palo, y obligando a Courtois a intervenir ante Rodri. El conjunto de Guardiola salió decidido a morder desde el inicio, consciente de que necesitaba un gol temprano para creer.

Sin embargo, el Real Madrid fue creciendo con el paso de los minutos. Vinicius avisó con otro balón al poste en el 17’, preludio de la jugada que marcaría el partido. Tras revisión del VAR por mano de Bernardo Silva, Turpin señaló penalti y expulsó al portugués en el 20’, dejando al City con diez y y con la esperanza de remontar, que se desvanecía cada vez más.

Vinicius no perdonó desde los once metros ( 22’), silenciando el Etihad y respondiendo también al ambiente hostil con una celebración cargada de mensaje. Con ventaja en el marcador y superioridad numérica, el Madrid tomó el control del ritmo, moviendo el balón con paciencia y encontrando espacios.

Pero el City, lejos de rendirse, reaccionó con orgullo. En el 41’, tras una jugada insistente, Haaland aprovechó un balón suelto en el área para empatar el partido, igualando también a Thomas Müller con 57 goles en Champions. Antes del descanso aún hubo tiempo para más tensión. El partido se marchó al intermedio con empate, pero con la eliminatoria claramente inclinada hacia el lado blanco.

La segunda mitad arrancó con un guion inesperado. Lejos de acusar la inferioridad numérica, el Manchester City salió con una energía renovada y empujó al Real Madrid contra su área durante los primeros minutos. Doku se convirtió en un problema constante por banda, generando ventajas, y encontrando a Haaland en posiciones de remate. Fue entonces cuando apareció Lunin, obligado a entrar por un Courtois con molestias, con una intervención de mucho mérito ante el delantero noruego. El rechace, incluso, volvió a caer en pies del propio Haaland, que tampoco acertó.

El dominio territorial del City contrastaba con la falta de control del Madrid, que pese a tener un jugador más no lograba imponer posesiones largas ni enfriar el partido. El partido entró entonces en una fase de ida y vuelta peligrosa. El City seguía llegando, incluso con goles anulados a Doku y Ait Nouri que mantuvieron la tensión en el Etihad, mientras el Madrid respondía al espacio. La entrada de Mbappé buscó precisamente de castigar a la espalda de una defensa adelantada. El francés lo intentó con insistencia, generando inquietud, y Tchouaméni rozó el gol con un potente cabezazo que obligó a Donnarumma a firmar una gran parada.

Pero el encuentro seguía abierto, más de lo que el contexto indicaba. El City mantuvo la amenaza hasta el final. Sin embargo, en el tramo decisivo apareció la jerarquía del Real Madrid. En el añadido, tras un primer tanto anulado, Vinicius volvió a aparecer en el área para no perdonar y firmar el 1-2 definitivo, culminando una acción bien construida y apagando definitivamente el sueño del City.

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