El Girona dio un paso firme hacia la permanencia tras imponerse al Villarreal en Montilivi, en un encuentro en el que mostró una de sus versiones más sólidas de la temporada. Su entrenador, Míchel Sánchez, no ocultó su satisfacción tras el partido y destacó el rendimiento colectivo de su equipo.
“El partido ha sido muy completo. En ataque y en defensa hemos hecho las cosas perfectas y no hemos recibido disparos a portería”, señaló el técnico, subrayando el equilibrio mostrado por sus jugadores en todas las líneas. Para Míchel, este triunfo no solo suma puntos, sino también confianza: “Este partido debe darnos energía”, afirmó, aunque recordó que el objetivo principal sigue siendo alcanzar los 42 puntos que aseguren la permanencia.
El entrenador rojiblanco puso en valor el compromiso del grupo y su capacidad para competir al máximo nivel. “Hemos estado muy juntos y la presión ha sido muy buena. Cuando competimos al cien por cien somos un buen equipo”, explicó, destacando también la inteligencia táctica y la implicación de todos sus futbolistas.
En cuanto al estado físico de la plantilla, Míchel mostró cierta preocupación por Vladyslav Vanat, quien podría estar fuera durante algunas semanas. Por otro lado, dejó una puerta abierta al optimismo con Daley Blind, que “no está descartado” para los próximos compromisos.
Pese a la euforia por la victoria, el técnico quiso mantener los pies en el suelo y ya mira al siguiente reto. “Ganar después de ganar es más difícil”, advirtió, pensando en el exigente duelo que espera al Girona en el Santiago Bernabéu.
El conjunto catalán afronta así un tramo decisivo de la temporada con renovada confianza, sabiendo que cada punto puede ser determinante






