Lo de anoche contra el Bayern no es una derrota más. Es otra prueba de que este Real Madrid se está cayendo. 1-2 en el Bernabéu, después de perder contra el Mallorca, y con una sensación que empieza a ser demasiado habitual: el equipo no compite como debería.
El Madrid fue un equipo sin control, sin ideas y sin capacidad de reacción. El Bayern no necesitó hacer un partido brillante para llevarse el partido. Le bastó con ser un equipo serio, ordenado y con las ideas claras. Justo lo que no está siendo el Madrid.
Y aquí ya no se puede mirar hacia otro lado, porque el dato es demoledor: Arbeloa ya lleva 6 derrotas en 19 partidos. Xabi Alonso, en cambio, firmó 5 derrotas en 28. Es decir, en menos tiempo, peores resultados. De hecho, Arbeloa ya está entre los cinco entrenadores con peor porcentaje de derrotas en la historia del club (mínimo 15 partidos). Un 31,6%. Números que no son propios del Real Madrid.
El equipo transmite una fragilidad constante y ayer, se volvió a ver. Cada vez que el rival aprieta, el Madrid sufre. Cada vez que tiene que dar un paso adelante, desaparece. No hay control en el centro del campo, no hay orden defensivo y arriba todo depende de acciones individuales. Y eso en Champions se paga.
Y lo más preocupante es que no se ve reacción. No hay una evolución en el juego, no hay ajustes que funcionen, no hay una identidad reconocible. El equipo es plano, previsible y, por momentos, blando.
Queda la vuelta, sí. Y esto es el Real Madrid, nadie lo puede dar por muerto. Pero con lo que estoy viendo ahora mismo, cuesta creer.
Porque este equipo, hoy, está muy lejos de lo que exige este escudo.






