Fernando Roig salvó al Villarreal de la desaparición

El submarino amarillo pasó de ser un club al borde de la desaparición, a ser un gran ejemplo de cómo una gestión sólida en los despachos puede convertirte en un gigante

Fernando Roig Alfonso nació en Pueblo Nuevo, Valencia, el 25 de Junio de 1947. Actualmente es uno de los empresarios más relevantes tanto del ámbito futbolístico como de España. Proveniente de una familia de empresarios valencianos, su hermano Juan Roig es también extremadamente conocido por ser el presidente y el máximo accionista de Mercadona, así como el presidente del Valencia Basket y propietario del Roig Arena. La carrera empresarial de Fernando Roig ha estado principalmente ligada al sector cerámico, siendo presidente y propietario del Grupo Pamesa, con sede en Almassora, Castellón. Pamesa es uno de los mayores fabricantes europeos de baldosas y piezas cerámicas, y bajo el mandato de Fernando Roig se consolidó como líder en su sector.

La conexión de Fernando Roig con el fútbol comenzó mucho antes que su relación con el Villarreal. Fue presidente del equipo de baloncesto Pamesa Valencia y accionista del Valencia CF.

«La gestión de Mercadona o Pamesa es igual a la del Villarreal. La diferencia es que en las empresas busco beneficio y en el fútbol permanencia en el tiempo y no perder.» Dijo Fernando Roig.

Durante los años 90, el fútbol español vivió un cambio con la entrada en vigor de la Ley del Deporte, por la cual muchos equipos se transformaron en Sociedades Anónimas Deportivas, lo que implicaba la necesidad de capital privado para su mantenimiento. El Villarreal no tenía una base económica sólida ya que era un club modesto que siempre había competido de Segunda División hacia abajo. Fernando Roig buscaba un proyecto en el que poder invertir parte de su capital e implementar su modelo empresarial, ya que en el Valencia CF no tenía todo el poder de decisión.

En 1997 adquirió el 70% de las acciones del club, convirtiéndose en accionista mayoritario y presidente. Se hizo cargo de una entidad «pequeña», con escasa proyección a largo plazo. Fernando Roig no solo se movió por lo futbolístico, sino por la lógica empresarial. Vila-real era una ciudad con fuerte industria cerámica, un entorno empresarial sólido y con gran potencial para crecer.

Cuando el Villarreal descendió a Segunda División en el año 2012, el club se encontraba al borde del colapso deportivo y financiero. El 13 de mayo de 2012, el submarino amarillo perdió en El Madrigal, 0-1 ante el Atlético de Madrid, consolidando así su descenso. Un club que venía de jugar semifinales de Champions League pocos años antes, pero que arrastró una deuda debido a la gran inversión que hizo en su plantilla. Un club que había conseguido grandes cosas pero seguía siendo «pequeño», no podía permitirse perder los ingresos de Primera División.

Fernando Roig avaló la deuda del Villarreal con sus propios recursos. Vendió parte de sus acciones en Mercadona, e invirtió ese dinero en comprar la deuda del equipo. De esta manera, el club utilizó ese dinero como una inversión a largo plazo. Pamesa Cerámica también continuó siendo el patrocinador del club y sosteniendo al equipo asegurando liquidez en un momento absolutamente crítico. Se vió en la obligación de prescindir de algunos jugadores para conseguir más dinero, como Diego López, Nilmar o Rossi. Pero aún así no desmanteló totalmente la plantilla, ya que su objetivo fue mantener un proyecto competitivo en Segunda División para conseguir el ascenso de nuevo a Primera.

La temporada 2012/13 empezó con dudas en el banquillo, pero llegó uno de los entrenadores más importantes de la historia del club para sustituir en el cargo a Julio Velázquez: Marcelino García Toral. El Villarreal consiguió su objetivo, quedando segundo en la clasificación con 77 puntos y ascendiendo de manera directa a la máxima categoría del fútbol español. Aquella plantilla contaba con jugadores como Mateo Musacchio, Mario Gaspar, Bruno Soriano, Marcos Senna, Manu Trigueros, Cani, Gerard Moreno, Jonathan Pereira, Ikechuwku Uche o Walter Pandiani. La temporada siguiente al ascenso, quedaron 6º en Primera División y volvieron a clasificarse para competiciones europeas, en este caso, para disputar la Europa League.

El estadio del Villarreal se llamaba El Madrigal. Este nombre que provenía de la denominación del terreno donde se edificó el estadio en el año 1925. El 8 de enero de 2017 el club decidió renombrar el estadio como «Estadio de La Cerámica». Decisión impulsada por Fernando Roig que buscaba rendir un bonito homenaje a uno de los principales protagonistas financieros y de la industria de Castellón, la cerámica.

De esta manera, el club buscó también fortalecer la conexión entre la identidad local y la cultura industrial. Abrió también oportunidades comerciales a empresas de cerámica alrededor del estadio. Esto también ha servido al estadio para realizar reformas, mejoras, ampliaciones y modernizaciones en sus instalaciones, convirtiéndose en uno de los campos más emblemáticos de España.

Fernando Roig ha conseguido a través de una gran gestión económica, convertir al Villarreal en uno de los gigantes de España, y en un equipo capaz de competir y ganar títulos en Europa.

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