Jagoba Arrasate destituido del RCD Mallorca

La noticia cayó en la isla como un mazazo: Jagoba Arrasate ha sido destituido. Lo que debía ser un proyecto de estabilidad y crecimiento terminó convirtiéndose en una travesía llena de dudas, resultados irregulares y un desgaste que ya se hacía evidente en cada jornada. La directiva, que durante semanas había defendido la continuidad del técnico, finalmente decidió que el equipo necesitaba un cambio inmediato antes de que la temporada se complicara aún más.

El ambiente en Son Moix llevaba tiempo enrarecido. Las últimas derrotas, la falta de gol y la sensación de que el equipo había perdido su identidad fueron erosionando la figura del entrenador. La última jornada fue el detonante, un partido que dejó al equipo tocado y que aceleró una decisión que, aunque muchos intuían, pocos esperaban tan pronto.

La destitución de Jagoba Arrasate convierte al técnico vasco en el octavo entrenador despedido en LaLiga esta temporada. Su salida se suma a una campaña marcada por la impaciencia y los cambios constantes en los banquillos, donde cada tropiezo pesa más que nunca.

En la categoría de plata el ritmo es todavía más frenético: 17 entrenadores han sido destituidos desde el inicio del curso. La igualdad extrema y la presión por no descolgarse han provocado un carrusel de decisiones que supera con creces al de Primera.

Entre las opciones que el Mallorca puede manejar aparecen entrenadores que están disponibles y encajan con lo que el club necesita ahora mismo. Diego Martínez es uno de los nombres más sólidos: conoce la Liga, está libre y tiene experiencia en reactivar equipos en situaciones delicadas. Otro perfil que encaja es Javi Gracia, acostumbrado a llegar a proyectos que requieren orden inmediato y estabilidad.

Mientras tanto, la afición mallorquinista vive estas horas con una mezcla de inquietud y esperanza. Saben que el equipo tiene potencial, pero también que el margen de error se ha reducido al mínimo. El próximo entrenador no solo deberá sumar puntos: deberá reconstruir la confianza del vestuario y recuperar la identidad perdida.

El reloj corre y Son Moix contiene la respiración. El relevo llegará pronto, y con él, una nueva etapa que puede marcar el rumbo del Mallorca en una temporada que ya ha demostrado ser mucho más turbulenta de lo previsto.

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