Victoria del líder, el FC Barcelona, en un día en el que el fútbol fue especialmente despiadado con el Espanyol. Los pericos firmaron un partido notable, dominaron durante muchos minutos y sometieron por momentos al Barcelona, pero se toparon una y otra vez con un Joan García monumental. El guardameta azulgrana, en su regreso al RCDE Stadium, firmó una actuación sobresaliente, resistió sin titubeos un ambiente claramente adverso y sostuvo a su equipo hasta que la mayor profundidad de banquillo del Barça decidió el duelo con los goles de Lewandowski y Dani Olmo.
Desde el arranque, el conjunto de Manolo González dejó claro que su posición en la parte alta de la tabla no es casual. Presionó arriba, incomodó la salida de balón del rival y fue directo cada vez que recuperó la posesión. El Espanyol encontró espacios, atacó con velocidad y generó peligro constante, pero siempre se encontró con el mismo obstáculo: un portero inspirado que revivió sus mejores noches como local.
Partido especial para Joan García
El 𝗠𝗩𝗣 del partido 🏅 pic.twitter.com/BtYKIvYnD3
— FC Barcelona (@FCBarcelona_es) January 3, 2026
Joan García, recibido con pitos desde el calentamiento, mostró una fortaleza mental encomiable. No acusó la presión y fue decisivo en la primera mitad. Primero, resolvió sin problemas un disparo de Roberto, que había ganado la espalda a la defensa. Poco después, firmó una intervención de alto nivel al sacar un cabezazo a bocajarro de Pere Milla, tras un centro medido de Carlos Romero. Una parada que evitó un gol que habría sido justo por lo visto sobre el césped.
Mientras el Espanyol aprobaba con nota, el Barcelona decepcionó antes del descanso. El equipo de Hansi Flick estuvo espeso, sin ideas y sin capacidad para romper la presión rival. El peligro llegó casi exclusivamente por la derecha, con Lamine Yamal y Koundé, pero sin verdadera amenaza. Además, el Barça echó en falta a Raphinha, ubicado como mediapunta, y tampoco encontró soluciones por la izquierda con Rashford.
La segunda parte cambió con los ajustes de Flick. La entrada de Pedri, Lewandowski y Olmo dio sentido al juego y aprovechó el desgaste del Espanyol. Ahí apareció la diferencia entre ambos equipos. El polaco abrió el marcador y Olmo sentenció, con Fermín como hilo conductor en ambos goles. El Espanyol cayó con honor; el Barça ganó gracias a su fondo de armario. Y Joan García, paradójicamente, fue el gran protagonista en la casa donde todo empezó.






