La continuidad de Rodrygo en el Real Madrid no está garantizada

El nombre de Rodrygo Goes vuelve a ganar peso en las agendas del fútbol europeo. Después de un verano en el que el Real Madrid cerró filas para retenerlo, Manchester United y Liverpool han reactivado su interés por el atacante brasileño, conscientes de que el escenario deportivo puede abrir una ventana de oportunidad al final de la temporada.

En Old Trafford, el regreso a la Champions League ha acelerado la búsqueda de talento ofensivo capaz de marcar diferencias. En Anfield, mientras tanto, ven en Rodrygo a un perfil ideal para reforzar el ataque y no esconden la ilusión de que el brasileño pueda reencontrarse en el futuro con Xabi Alonso, una figura muy bien valorada en la planificación deportiva del club.

El Real Madrid ya dejó claro el verano pasado que no estaba dispuesto a negociar por cifras inferiores a los tres dígitos, una barrera que no disuadió entonces, ni ahora, a los grandes de la Premier. Ambos clubes ingleses mantienen viva la idea de lanzar una ofensiva cuando concluya el curso.

Por parte del jugador, el mensaje sigue siendo firme. Desde su entorno se insiste en que su prioridad absoluta es triunfar en el Real Madrid, consolidarse y ganar títulos vestido de blanco. Rodrygo no contempla una salida como objetivo personal, pero el fútbol de élite rara vez se mueve solo por deseos.

La clave estará en su peso real dentro del equipo. Con Álvaro Arbeloa al mando, el brasileño necesita sentirse importante para cerrar definitivamente cualquier debate. El problema es que el reparto de minutos en ataque se ha vuelto especialmente competitivo. La banda izquierda tiene dueño con Vinícius Júnior, mientras que el costado derecho y las posiciones intermedias se reparten entre perfiles muy distintos: desde Arda Güler o Brahim Díaz hasta soluciones más tácticas como Fede Valverde o la irrupción de jóvenes talentos como Franco Mastantuono.

Ese contexto explica por qué, pese a su compromiso, la continuidad de Rodrygo no puede darse por garantizada. Si el protagonismo no llega y las sensaciones se estancan, la opción de cambiar de aires podría dejar de ser una hipótesis remota.

En la Premier League observan atentos. Saben que el Real Madrid solo se sentará a negociar ante una oferta fuera de mercado, pero también que el equilibrio entre talento, minutos y ambición personal será determinante. Si el brasileño percibe que su rol no se ajusta a su estatus, el famoso “culebrón” podría activarse. El desenlace, como en tantas otras historias del Bernabéu, dependerá menos del ruido externo y más de lo que ocurra sobre el césped en los próximos meses. Rodrygo quiere quedarse. Inglaterra espera. Y el Real Madrid, como siempre, tendrá la última palabra.

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