La Copa enciende Quintanar del Rey

El modesto club de 2RFEF recibe al Elche en una noche que quedará en la memoria del pueblo

La Copa enciende Quintanar del Rey y apunta a dejar una noche para el recuerdo. El CD Quintanar del Rey vive estos días como si el tiempo hubiera cambiado de ritmo. En cada calle, en cada bar y en cada esquina del municipio conquense se respira lo mismo: ilusión. Esa ilusión sencilla y honesta que solo genera el fútbol cuando un club humilde, de esos que cargan décadas de esfuerzo silencioso, se gana a pulso una noche grande. Hoy, a las 21:00, el Municipal San Marcos no será un campo más: será el corazón de un pueblo que se ha pasado la semana entera conteniendo el orgullo.

El Quintanar nació en 1984, sin grandes focos ni alfombras rojas. Creció poco a poco, desde el barro y la modestia, encadenando temporadas en Tercera y soñando cada año con dar un pasito más. Hoy milita en Segunda Federación, lo que para un municipio de apenas 6.000 habitantes es casi un milagro deportivo. Pero aquí el fútbol importa más que la categoría: importa la gente, las raíces, esa forma de vivir el deporte de manera transparente. San Marcos es el templo que lo sostiene todo. Un campo humilde, sí, pero que vibra como un gran estadio cuando la grada se llena de camisetas verdes.

Antes de que apareciera el nombre del Elche en el sorteo, el Quintanar ya había escrito un capítulo precioso: eliminó a la UD Ibiza en la tanda de penaltis tras un partido épico. El tipo de triunfo que no se olvida, el que une a un pueblo entero durante días. Y ese impulso les ha traído hasta hoy, hasta una segunda ronda que sabe a premio, a recompensa y a oportunidad.

Que venga un Primera no es un susto; es un regalo.

San Marcos lleva días preparándose. Banderines, bufandas en los balcones, entradas agotadas y un murmullo constante en el pueblo: “¿Y si…?”. Porque ese “¿y si…?” es el motor del fútbol modesto. Nadie aquí exige ganar, nadie pide milagros. Solo se pide competir con alma, honrar el escudo y disfrutar.

La plantilla lo sabe. Su entrenador, Pedro Bolaños, lo ha repetido esta semana:

“Para nosotros es una fiesta, pero la jugaremos como si fuera una final”.

Cuando un club pequeño recibe a un gigante en Copa, no solo se enfrenta un equipo contra otro. Se enfrentan dos formas de vivir este deporte. Y Quintanar lo tiene claro: esta noche San Marcos será una declaración de identidad. Un “aquí estamos” lanzado desde la humildad pero con el pecho lleno de orgullo.

Para el Elche es un trámite exigente; para el Quintanar, un capítulo inolvidable de su historia. Y eso hace que la ilusión pese mucho más que cualquier diferencia de categoría.

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