La cuentas del Getafe CF para el OK de LaLiga

Las oficinas del Coliseum llevan días echando humo. Sobre la mesa, dos nombres que ilusionan al aficionado azulón: Dani Rodríguez y Chimy Ávila, y una palabra que lo condiciona todo: límite salarial. El Getafe ha hecho los deberes en el mercado de invierno, tiene acuerdos cerrados, futbolistas convencidos y contratos preparados, pero sigue pendiente de un simple “OK” de LaLiga que no termina de llegar.

A nivel deportivo, el plan es cristalino. José Bordalás pidió experiencia, carácter y competitividad inmediata para una plantilla corta y exprimida. La dirección deportiva respondió con dos perfiles hechos a su medida: Dani Rodríguez, de 37 años y libre tras rescindir con el Mallorca, y Chimy Ávila, de 31, pura energía ofensiva y con acuerdo cerrado con el Betis para su llegada. Ambos jugadores tienen todo pactado con el club, pero no pueden ser inscritos.

El Getafe no puede anunciar lo que ya tiene atado porque su límite salarial está al borde del colapso. LaLiga exige liberar masa salarial antes de permitir nuevas altas. Sin ese margen, Dani y Chimy son fichajes invisibles: todos saben que están, pero nadie puede verlos con la camiseta azulona.

En los últimos días, el club ha intensificado las gestiones con LaLiga para encontrar una fórmula que permita inscribirlos. Y aquí aparece uno de los grandes problemas: el “caso Uche”. La opción de compra obligatoria por Christantus Uche al Crystal Palace aún no se ha activado porque no se han cumplido los partidos necesarios. Eso significa que los ingresos previstos no computan, y el club pierde un argumento clave para ampliar su margen salarial.

Mientras tanto, en el Coliseum se hacen números. Una de las llaves para abrir la puerta es la posible salida de David Soria. El Nottingham Forest ha vuelto a la carga por el guardameta, al que ya quiso en verano. Su marcha liberaría una parte importante de masa salarial y permitiría inscribir a los dos refuerzos. La situación es clara: mantener a Soria y seguir bloqueados, o venderle para reforzar varias posiciones a la vez.

El club tiene una estrategia definida. La idea es inscribir primero a Dani Rodríguez, cuya ficha es más asumible. El jugador espera en Palma con la maleta hecha. Una vez dentro Dani, el siguiente paso sería encajar la llegada de Chimy Ávila, una operación más compleja por el traspaso y por la competencia que tiene el argentino.

Y es que mientras el Getafe pelea con los números, otros clubes observan. Boca Juniors sigue atento por si la operación azulona se cae. Si el bloqueo se prolonga, el delantero podría cambiar el Coliseum por La Bombonera.

Antes del partido ante el Rayo, Ángel Torres confirmó que los fichajes están cerrados, pero dejó claro que todo depende del permiso de LaLiga. El mensaje es transparente: el Getafe ha cumplido su parte, ahora la pelota está en el tejado del organismo regulador.

Para el aficionado, la situación es tan ilusionante como frustrante. Dani Rodríguez aportaría pausa y último pase; Chimy Ávila, garra y agresividad ofensiva. Son perfiles que encajan con la identidad del Coliseum. Pero el entusiasmo se enfría cuando el mercado se convierte en una batalla de Excel, límites y reuniones.

Las cuentas del Getafe CF para el OK de LaLiga son una auténtica carrera contrarreloj: vender a tiempo, ajustar salarios, resolver el “caso Uche” y convencer a LaLiga de que el proyecto es sostenible. Si la salida de Soria se concreta o si aparece una vía alternativa para liberar masa salarial, el escenario puede cambiar en cuestión de horas. Entonces sí, el club podrá pulsar el botón de “oficial”. Hasta que eso ocurra, el mercado de invierno del Getafe se escribe en condicional: Dani Rodríguez y Chimy Ávila serán jugadores azulones… siempre y cuando LaLiga lo permita.

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