El Atlético de Madrid visita el Philips Stadion con la necesidad de lavar su imagen a domicilio y asegurar una posición ventajosa en la fase final de la Champions League. El PSV, líder en su liga y sin conocer la derrota ante los colchoneros, será la piedra de toque.
El suelo neerlandés, no es ningún problema para el Atlético de Madrid
Eindhoven, Países Bajos, nunca ha sido un lugar donde el Atlético de Madrid haya sentido el miedo. De hecho, es un campo que evoca recuerdos de triunfos ajustados y, sobre todo, una clasificación agónica por penaltis. Sin embargo, el equipo de Diego Pablo Simeone aterriza en el Philips Stadion con una herida abierta: la de la irregularidad mostrada en las últimas semanas, especialmente lejos del Metropolitano.
¡Listos para el partidazo de este martes! 👊 pic.twitter.com/Cgyh2TVb9Z
— Atlético de Madrid (@Atleti) December 8, 2025
Las recientes derrotas en LaLiga han puesto en entredicho la solidez del proyecto, y no hay mejor escenario que la Champions League, para suturar esa brecha anímica y futbolística. Curar la herida pasa por encontrar la consistencia defensiva y el equilibrio que parecen haber perdido en sus salidas.
El desafío es mayúsculo porque el rival llega en su mejor momento. El PSV Eindhoven de Peter Bosz es un equipo con una dinámica imparable. Llevan una formidable racha sin perder, exhibiendo un juego ofensivo y vertical que ha arrollado a sus rivales domésticos y ha sido una amenaza constante en Europa.
Una victoria, que les puede meter en el Top 8
Más allá de la confianza, el partido tiene una enorme relevancia en la clasificación de la nueva fase liga. Ambos equipos están inmersos en la lucha por asegurar una plaza entre los ocho primeros, lo que otorga el pase directo a octavos y evita la ronda intermedia de playoffs. El PSV, con 8 puntos, y el Atlético, con 9, se juegan mucho más que tres puntos: se juegan una mejor posición en la clasificación de la Champions League.
Una victoria permitiría al Atlético dar un golpe de autoridad y asegurar una plaza de privilegio, mostrando que, a pesar de las caídas domésticas, el equipo sigue siendo temible cuando suena el himno de la Champions.






