La Real tumba a un FC Barcelona brillante pero sin premio

Hay partidos en los que el fútbol se empeña en llevar la contraria. Eso fue exactamente lo que le ocurrió al FC Barcelona en Anoeta, donde firmó una de sus actuaciones más completas de la temporada… y se marchó sin puntos. La Real Sociedad se llevó el triunfo (2-1) en un encuentro marcado por la inspiración de Remiro, la intervención constante del VAR y una colección de postes que frustraron una y otra vez a los de Hansi Flick. El liderato azulgrana sigue intacto, pero el Real Madrid ya asoma a solo un punto.

Sin Raphinha, Flick optó por una variación táctica en lugar de un relevo natural. Apostó por acumular talento interior con Dani Olmo, Fermín, Pedri y Frenkie de Jong, sacrificando profundidad para ganar control. El plan funcionó en el juego, pero no en el marcador.

El Barça firmó una primera parte sobresaliente. Dominó, sometió y desarboló a una Real que solo respiró tras un gol anulado a los 27 segundos por fuera de juego. A partir de ahí, Lamine Yamal se adueñó del partido con una exhibición descomunal. Sin embargo, cada llegada azulgrana acabó en frustración: hasta tres goles anulados por el VAR, un penalti invalidado, dos ocasiones clarísimas de Olmo y una actuación monumental de Remiro sostuvieron a los locales.

La mala fortuna se redondeó con cinco disparos al palo, una estadística que resume la noche del Barça. Para colmo, el tanto de Oyarzabal, muy protestado por una posible falta previa sobre Olmo, sí subió al marcador sin revisión.

Tras el descanso, el guion no cambió. El FC Barcelona siguió atacando sin descanso y volvió a encontrarse con la madera nada más arrancar. Flick agitó el banquillo con la entrada de Lewandowski, Rashford y Cancelo, buscando cambiar el signo del partido más por fe que por necesidad futbolística.

El empate llegó, cómo no, tras otro servicio exquisito de Lamine, culminado por Rashford. Pero ni siquiera ahí tuvo respiro el Barça. En la siguiente acción, Gonçalo Guedes castigó una acción defensiva mal resuelta y devolvió la ventaja a la Real.

Hasta el final, el Barça lo intentó todo. Incluso Cubarsí, señalado en el segundo gol, salvó bajo palos una acción que pudo sentenciar el partido. No fue suficiente. En Anoeta, el mejor FC Barcelona cayó víctima de un día en el que nada, absolutamente nada, quiso entrar.

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