Aguirre acumula dudas con los naturalizados a meses del Mundial

Las lesiones y el rendimiento irregular obligan al seleccionador a replantear su lista final
La selección de México, en un entrenamiento.

Los planes de Javier Aguirre comienzan a complicarse a medida que avanza la preparación rumbo al Mundial. El aumento en la exigencia de los partidos ha dejado más interrogantes que certezas y, a estas alturas, el seleccionador mexicano aún no tiene definido un once titular.

Las lesiones han afectado a varios de sus futbolistas clave, lo que ha obligado al técnico a explorar alternativas, entre ellas los jugadores naturalizados, una vía que hasta ahora no ha ofrecido soluciones claras.

En la actual convocatoria, Aguirre cuenta con tres futbolistas naturalizados: Julián Quiñones, Álvaro Fidalgo y Germán Berterame.

Quiñones, nacido en Colombia, es el más consolidado. Tras una década en el fútbol mexicano y un paso exitoso por clubes como Tigres, Atlas y América, decidió representar a México pese a haber sido convocado también por Colombia.

Su versatilidad en ataque y su capacidad goleadora, ahora en el Al Qadisiyah saudí, lo convierten en una de las opciones más fiables para el técnico.

El caso de Álvaro Fidalgo es distinto. Formado en la cantera del Real Madrid, obtuvo la nacionalidad mexicana tras cinco años en el Club América, donde logró un tricampeonato de Liga MX.

Su reciente debut con la selección dejó buenas sensaciones, especialmente por su capacidad para conducir el balón y su implicación en el juego. Este mismo año regresó a España para incorporarse al Betis.

Más dudas genera Germán Berterame. El delantero argentino, que destacó en Atlético San Luis y Monterrey, atraviesa un momento irregular desde su llegada al Inter de Miami, donde apenas ha marcado un gol en diez partidos.

Su presencia en el equipo ha sido cuestionada por la afición, especialmente tras decisiones de Aguirre como dejar en el banquillo a Armando Hormiga González. La presión desde la grada ha obligado incluso al seleccionador a ajustar su esquema para dar cabida a ambos delanteros.

La historia de los naturalizados en la selección mexicana ofrece antecedentes dispares. Casos como los de Antonio Naelson «Sinha» y Guillermo Franco dejaron huella. El primero brilló en el Mundial de 2006, mientras que el segundo fue clave en dos Copas del Mundo y ganó una Copa Oro.

Otros nombres, como Vicente Matías Vuoso o Gabriel Caballero, tuvieron aportaciones puntuales, mientras que varios pasaron sin impacto significativo.

En este contexto, Aguirre afronta un nuevo examen frente a Bélgica con la necesidad de aclarar dudas y perfilar su lista definitiva. El margen de maniobra se reduce y la decisión entre confiar en los naturalizados o apostar por talento local sigue abierta.

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