El Real Madrid ha cerrado 2025 con una realidad incuestionable: el gol ha tenido un solo dueño. Kylian Mbappé ha sido, con enorme diferencia, el máximo artillero del equipo, firmando 59 goles en el año natural, una cifra descomunal que explica buena parte del rendimiento del conjunto blanco… y también de sus carencias.
La distancia con el segundo clasificado es el mejor reflejo de esa dependencia. Vinícius Júnior, habitual referencia ofensiva en cursos anteriores, aparece muy lejos con 13 goles, 46 menos que el francés. El podio lo completa Jude Bellingham, con 12 tantos, seguido por Rodrygo, que cerró el año con 10. Más atrás, un triple empate que en realidad se convierte en cuádruple entre Endrick, Güler, Gonzalo y Brahim Díaz, todos con 5 goles.
La lectura es clara, el Real Madrid ha vivido del gol de Mbappé. Mientras el francés se acercaba a cifras históricas, el resto del equipo no logró acompañar con continuidad. La producción ofensiva se concentró en un solo nombre, convirtiendo cada ausencia o día gris del ‘10’ en un problema estructural.
👏 ¡@KMbappe iguala el récord de @Cristiano con 59 goles en un año! pic.twitter.com/TQhaGjDylb
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) December 20, 2025
Un año colectivo para olvidar
El desequilibrio ha marcado el año. Nunca antes en la historia reciente del club se había visto una brecha tan grande entre el máximo goleador y el resto de atacantes. Mbappé no solo lideró el ranking, lo arrasó. Su aportación fue decisiva para sostener al equipo en fases complicadas, pero también dejó al descubierto una preocupante falta de efectividad colectiva.
Además, el gol anotado ante el Sevilla añadió un componente histórico: con ese tanto, Mbappé igualó a Cristiano Ronaldo como máximo goleador del Real Madrid en un año natural, un hito reservado a los grandes nombres que han marcado época en el club.
El Real Madrid necesita repartir el gol si quiere aspirar a todo. Porque 2025 ha dejado una certeza incuestionable, cuando todo depende de Mbappé, cualquier fallo se paga demasiado caro.






