Empate frenético en Mendizorroza con Lucas Boyé como héroe. El Deportivo Alavés y el Girona FC firmaron un 2-2 cargado de alternativas, goles, polémica y un tramo final absolutamente desatado que deja a ambos con sensaciones encontradas.
El choque arrancó con dominio visitante, pero el primer golpe lo asestó el conjunto babazorro. A los cinco minutos, un balón largo a la espalda de la defensa acabó en los pies de Lucas Boye, que no perdonó para firmar el 1-0. El tanto espoleó a los locales, que rozaron el segundo en botas de Toni Martínez ante un Girona aturdido.
Poco a poco, el equipo de Míchel recompuso líneas. Viktor Tsygankov comenzó a agitar el costado derecho e Ivan Martin asumió galones entre líneas. El empate llegó a balón parado: peinó Witsel y Vanat, referencia ofensiva girondí, empujó a la red para devolver la igualdad antes del descanso.
Tras la reanudación, el Alavés apretó con el aliento de su afición. Gazzaniga sostuvo a los suyos en los momentos de mayor asedio, mientras el Girona buscaba oxígeno desde el banquillo. El regreso de Azzedine Ounahi cambió el ritmo del partido. El marroquí aportó claridad y conducción vertical, y de sus botas nació el 1-2: asistencia medida para Tsygankov, que dribló a Sivera y definió a puerta vacía.
Cuando el encuentro parecía inclinarse del lado catalán, apareció de nuevo Boyé. En el 89’, un centro preciso desde la izquierda encontró la cabeza del argentino, que firmó su doblete y el 2-2 definitivo. El tanto fue revisado por una posible falta previa, pero el colegiado concedió el gol tras la consulta.
El descuento fue un ejercicio de resistencia y nervios. El Alavés, llevado en volandas por Mendizorroza y con Coudet desgañitándose en la banda, buscó la épica hasta el 99’. El Girona, replegado con línea de cinco y castigado por las amarillas, resistió como pudo.
El reparto de puntos deja a ambos en una zona incómoda de la tabla, separados por apenas tres unidades antes del inicio de la jornada. Un empate que sabe a poco para los dos: el Alavés rozó la remontada total y el Girona volvió a dejar escapar una ventaja en los minutos decisivos. Otra vez el descuento como juez implacable.






