El Real Madrid salió del Estádio da Luz con algo más que una derrota. Salió con una sensación de desorden, frustración y falta de control que quedó perfectamente reflejada en el gol más insólito del partido: el tanto del portero del Benfica, Anatoliy Trubin, en el minuto 98. Una acción que no solo clasificó al equipo de José Mourinho al playoff de la Champions League, sino que también se convirtió en el símbolo de una noche mal gestionada por el conjunto blanco.
Con el Benfica ganando 3-2 y el Real Madrid volcado en ataque, una falta lateral botada por Aursnes terminó con todo el equipo portugués en el área madridista, incluido el guardameta. Trubin remató de cabeza y firmó el 4-2 definitivo. Un gol que permitió a los lisboetas clasificarse entre los 24 primeros y acceder al playoff, y que dejó al Real Madrid fuera del Top 8, obligándolo a disputar la eliminatoria previa a octavos, donde se enfrentará contra Benfica o Bodø/Glimt.
Pero más allá del resultado y la clasificación, el foco estuvo en las reacciones. Especialmente en las palabras de Kylian Mbappé y Álvaro Arbeloa, que señalaron el gol del portero como el reflejo de los problemas estructurales del equipo.
Mbappé: “Encajar ese gol da un poco de vergüenza”
El delantero fue directo y sin matices. En la zona mixta, Mbappé no ocultó su enfado y apuntó claramente al cuarto gol del Benfica: “Encajar el cuarto gol da un poco de vergüenza, aunque matemáticamente no cambie nada”, afirmó.
Para el francés, la acción de Trubin no fue una simple anécdota, sino la consecuencia de una mala gestión del partido: “Cuando vas perdiendo por un gol se pierde tiempo, y no supimos meter ritmo ni creatividad suficiente para remontar”.
Mbappé también reconoció que el Real Madrid nunca tuvo control real del encuentro: “Empezamos muy flojo. Pensé que mi gol nos ayudaría a entrar en el partido, pero fue todo lo contrario. No me habría sorprendido llegar al descanso 5-1”.
Y fue aún más claro sobre el problema de fondo del equipo: “No podemos ser un día sí y otro no. Un equipo campeón no puede jugar así. Si hacemos eso, merecemos estar en la posición en la que estamos ahora”. El gol del portero simboliza la falta de continuidad, concentración y solidez competitiva del equipo en una noche clave.
Arbeloa: “No hemos estado a la altura de lo que necesitábamos”
El discurso de Álvaro Arbeloa fue igual de autocrítico, aunque desde el banquillo. El técnico blanco evitó buscar culpables individuales y asumió toda la responsabilidad del resultado y del desarrollo del partido. “No hemos sido capaces de estar 90 minutos a la altura de lo que necesitábamos”.
El entrenador relacionó directamente el desenlace con una falta de rendimiento global: “Para ganar este tipo de partidos tienes que hacer muchísimas cosas bien, no solo una, y tienes que hacerlas durante 90 minutos”.
Sobre el gol de Trubin, el técnico no lo trató como una rareza aislada, sino como una consecuencia del contexto: “Ellos tenían que asumir un riesgo, nosotros también necesitábamos marcar, y al final han ganado ellos”. Pero fue más allá en su análisis general: “Hemos estado lejos de lo que queríamos ser, de la exigencia del partido, del rival, del ambiente y de lo que nos jugábamos”.
Y dejó un mensaje claro de responsabilidad: “La responsabilidad es siempre y absolutamente mía. No he sabido transmitir a los jugadores lo que yo quería que hicieran en el campo”.
Un gol que no define solo una noche
El tanto del portero del Benfica no fue solo una jugada llamativa. Fue una imagen que resume el partido del Real Madrid: falta de control, mala gestión de los momentos finales y desorden competitivo. Para el Benfica, el gol de Trubin significó la clasificación al playoff de la Champions League. Para el Real Madrid, supuso caer fuera del Top 8 y tener que jugar la eliminatoria previa a octavos, con Benfica o Bodø/Glimt como posibles rivales.
Pero el impacto real estuvo en el mensaje que dejaron sus protagonistas. El delantero francés habló de vergüenza, falta de continuidad y nivel insuficiente. Arbeloa habló de responsabilidad, exigencia y de no estar a la altura. El gol del portero fue la imagen. Las palabras de Mbappé y Arbeloa, el diagnóstico.






