Mestalla, un escenario históricamente hostil para el Real Madrid

Victoria del Real Madrid ante el Levante UD / Vía X/@Realmadrid

Las visitas del Real Madrid al estadio de Mestalla nunca son un trámite sencillo. El feudo del Valencia CF se ha convertido, con el paso de los años, en uno de los campos más polémicos del fútbol español, especialmente cuando el conjunto blanco cruza su túnel de vestuarios. Más allá del resultado deportivo, los partidos suelen quedar marcados por decisiones arbitrales discutidas, un ambiente de máxima tensión y episodios que trascienden el propio juego.

En las últimas temporadas, esta rivalidad ha ganado un componente extra debido a la figura de Vinícius Júnior. El futbolista brasileño ha sido protagonista recurrente en Mestalla, no solo por su rendimiento sobre el césped, sino también por los incidentes extradeportivos que han rodeado sus actuaciones. Insultos, gestos, enfrentamientos verbales y parones en el partido han situado el foco mediático en cada una de sus visitas, convirtiendo el estadio valencianista en un símbolo de controversia para el madridismo. Segundo partido consecutivo que no jugará en Mestalla, está vez, el brasileño no podrá disputar el partido debido a la acumulación de tarjetas amarillas.

Si algo caracteriza los enfrentamientos recientes entre Valencia CF y Real Madrid en Mestalla es que la polémica suele aparecer en los minutos finales. Goles anulados, penaltis reclamados, acciones revisadas por el VAR y decisiones arbitrales que dividen opiniones han sido una constante. En varios encuentros, una jugada en el tiempo añadido ha terminado por eclipsar todo lo ocurrido durante los noventa minutos. La más polémica, el gol anulado a Jude Bellingham hace dos temporadas.

El recuerdo de partidos decididos por un pitido final confuso, un balón colgado al área o una acción interpretada de forma controvertida sigue muy presente en la memoria de los aficionados. Estas situaciones han generado un clima de desconfianza y han reforzado la percepción de que Mestalla es un campo especialmente incómodo para el conjunto blanco.

A ello se suma la presión ambiental, con una grada volcada que eleva la intensidad del encuentro y convierte cada decisión en motivo de protesta. Para el Real Madrid, cada visita a Mestalla supone algo más que sumar puntos: es enfrentarse a la historia reciente, a la tensión acumulada y a un escenario donde la polémica parece inevitable, especialmente cuando el reloj se acerca al final del partido.

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