Han tenido que pasar once años para que el Real Madrid vuelva a ganar un partido de Liga gracias a un penalti decisivo lanzado a partir del minuto 85. Desde aquel tanto de Gareth Bale ante el Córdoba en la temporada 2014-2015, el conjunto blanco no había vuelto a sellar una victoria liguera desde los once metros en los instantes finales. Una estadística sorprendente para un club acostumbrado a decidir encuentros en situaciones límite.
La racha se rompió en una noche especial en el Santiago Bernabéu, con Kylian Mbappé como protagonista. El delantero francés asumió la responsabilidad en el minuto 100, transformando un penalti frente al Rayo Vallecano, que desató la euforia en el estadio y puso fin a una sequía histórica. Un desenlace prácticamente inédito en Chamartín, donde pocas veces se ha vivido un final tan tardío y decisivo desde el punto fatídico.
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— Real Madrid C.F. (@realmadrid) February 3, 2026
Una vez cada 10 años
El dato va más allá de la última década. En más de un siglo de historia, al Madrid le ocurre, de media, una vez cada diez años ganar un partido de Liga gracias a un penalti decisivo en los minutos finales. Una cifra que subraya lo excepcional del acontecimiento y desmonta la percepción habitual de que este tipo de situaciones son frecuentes en el conjunto blanco.
A lo largo de su trayectoria, el club ha resuelto innumerables partidos con goles en el tramo final, pero rara vez lo ha hecho desde los once metros y con el cronómetro prácticamente agotado. Por eso, el penalti transformado por Mbappé adquiere un valor simbólico añadido, no solo rompe una larga sequía, sino que se inscribe como una anomalía estadística dentro de la historia madridista.
El escenario también añade épica al momento. El minuto 100 representa uno de los finales más tardíos jamás vividos en el Bernabéu en competición liguera, reforzando la sensación de que se trató de un desenlace fuera de lo común. Para el Real Madrid, acostumbrado a escribir su historia con goles imposibles y remontadas legendarias, esta vez el guion fue distinto, paciencia, tensión máxima y un penalti que, once años después, volvió a ser decisivo.






